“Siento que me van a venir a matar”: la pesadilla de mujer cuyo vecino le cortó los dedos por negarle un beso

Mirsa Ojeda Torres, de 35 años, relata las graves secuelas que le dejó el cobarde ataque cometido por un vecino en 2019.
Mirsa Ojeda Torres, de 35 años, relata las graves secuelas que le dejó el cobarde ataque cometido por un vecino en 2019.

“Tengo el brazo casi inmóvil y me salió una joroba en la espalda que no me deja hacer nada”, lamentó Mirsa Ojeda, vecina de Puerto Montt, que detalló su drama a La Cuarta. Imágenes fuertes.

El viernes 24 de mayo de 2019 ocurrió uno de los casos más impactantes del último tiempo en la ciudad de Puerto Montt, luego que un sujeto atacara con un hacha a su vecina, quien terminó con dos dedos de la mano amputados, además de fracturas en dos de sus vértebras y cráneo.

El caso de Mirsa Ojeda Torres (35) remeció a todo el país e incluso generó una rápida respuesta por parte del gobierno anterior. Mientras que el Serviu de Los Lagos comprometió una vivienda para la joven madre de dos hijos, el ex Presidente Piñera le concedió una pensión de gracia a la víctima.

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Mirsa Ojeda quedó con graves secuelas luego del ataque sufrido por vecino.

El brutal ataque con un hacha

Ante la insistencia de su vecino, la mujer —que por ese entonces tenía 31 años— aceptó que éste la visitara en el hogar que arrendaba en el sector de Chaicas.

A pocos semanas del ataque, la propia Mirsa explicó lo sucedido en televisión. En su impactante testimonio, la joven detalló que el sujeto de 26 años la agregó a Facebook cinco días antes del hecho. Eso sí, ya le había enviado la solicitud en reiteradas ocasiones.

“Me contactó, me dijo que lo invite a mi casa a tomar mate”, reveló la vecina de Puerto Montt, quien accedió a la propuesta sin ningún otro interés que pasar un rato agradable.

¿Qué sucedió ese viernes? “Llegó como a las 21.00 horas con unas papas para compartir con mis hijitos”, detalló, en junio de 2019, en el matinal de TVN.

Sin embargo, luego de mostrar su cara más amable, todo cambió cuando los peques se fueron a dormir. “Comenzó a sobrepasarse. Me quería besar y yo no quise. Empezó a insistir, y yo nada. Siempre le dije que era como amigo. De tanto que intentó pasarse yo lo eché de mi casa y se fue”, rememoró Mirsa.

Tras irse a dormir, a eso de las 02.00 horas, la mujer escuchó un ruido afuera de su casa y salió a mirar. “Vi a dos personas; era él con su sobrino. Sentí un golpe en la cabeza y no sé cuánto tiempo habrá pasado. Desperté y me faltaban dos dedos, tenía la muñeca hecha pedazos”, relató.

“Pensé que me había atacado con un machete. Ni siquiera alcancé a ver con qué me atacó. Después me dijeron que era un hacha”, agregó.

El duro presente de Mirsa Ojeda

A más de cuatro años del ataque, los días de Mirsa Ojeda siguen marcados por la angustia. Así lo explicó a La Cuarta.

“No puedo llevar una vida normal por la pérdida de mis dedos. Yo tuve una fractura súper grave en la muñeca, me tuvieron que poner un fierro, entonces me falta un pedazo de hueso. Eso me provoca mucho dolor. No puedo usar la mano al cien por ciento”, precisa.

Asimismo, aclara que “lo de las horas en el hospital es terrible. Llevo tres años esperando una hora con traumatólogo y llevo tres años esperando hora con psiquiatra, porque estoy súper mal psicológicamente”.

Si bien la mujer valora el apoyo y beneficios recibidos por parte de las autoridades (principalmente la solución habitacional) , lamenta el haber quedado “totalmente abandonada en el tema de las terapias físicas. Yo estaba con mis terapias, pero después vino la pandemia y quedé en el aire, perdí todas las horas. Este mes recién me llamaron después de cuatro años esperando hora para psiquiatra, y estoy recién empezando con eso. (El psiquiatra) me encontró súper mal”.

“Tengo el brazo casi inmóvil y me salió una joroba en la espalda que no me deja hacer nada, porque es un dolor terrible. Esa joroba me salió después del ataque. El hachazo me fracturó dos vertebras. Justo en eso me salió la joroba”, explica.

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Las graves secuelas tras el ataque sufrido por Mirsa Ojeda hace 4 años.

Pesadillas tras ataque

En relación a las secuelas psiquiátricas, Mirsa revela que “estoy medicada, pero estoy con el tratamiento desde hace tres años, entonces ya no me está haciendo efecto. Tengo pesadillas todos los días, despierto con crisis de pánico, me falta el aire, siento que me van a venir a matar. Todos los días es lo mismo, entonces no puedo dormir. Ando todo el día mal, llorando, angustiada”.

“Estoy durmiendo y empiezo a sentir como que me ahorcan. Cuando abro los ojos, le veo la cara a ese maldito. El otro día soñaba que me apuñalaban y sentía el cuchillo en mi piel. Los sueños son muy reales y todos sangrientos. Es una cosa horrible”, complementa.

Y si bien logró encontrar trabajo (desde casa) hace algunos meses, el dolor le ha impedido cumplir con regularidad. Incluso ha tenido que comenzar a vender ropa usada por redes sociales, pero tampoco le genera grandes beneficios.

“Ahora, como hace cuatro meses, empecé a trabajar, pero el trabajo me está haciendo mal. Mi trabajo es atender llamados para una tienda de mascotas, entonces tengo que estar con el teléfono todo el día y eso me está generando un problema en el hombro”, detalla.

Su principal deseo y necesidad es ser vista cuando antes por un médico traumatólogo y aliviar sus padecimientos físicos. Por si fuera poco, a eso se suma un temor.

¿Se irá de Puerto Montt?

“Este tipo va a salir en menos de tres años y yo para ese tiempo tengo que estar afuera de Puerto Montt. Yo no puedo seguir viviendo acá, porque tengo mucho miedo en que el tipo vuelva a atacarme o a atacar a mis hijos. Pueden poner una orden de alejamiento, pero a mí el papel no me va a servir”.

De esta manera, Mirsa Ojeda se refiere a su agresor. Un sujeto identificado como José Zúñiga Argel, quien fue condenado a 7 años de cárcel.

“Yo no puedo salir sola a la calle porque me da terror. Cuando vienen a comprarme ropa yo no recibo a nadie en mi casa porque me da terror. No puedo ir a lugares con muchas gente, porque me da crisis. Tengo muchas secuelas por todo lo que pasó”, lamenta.

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Mirsa Ojeda en la actualidad. /Foto: Cedida.

Violencia Contra la Mujer

Las mujeres, sólo por el hecho de ser mujeres, viven diversas formas de violencia por parte de sus parejas o de su entorno que van desde el control hasta la agresión física. Esto se justifica porque en muchas culturas, incluida la chilena, todavía se cree que los hombres tienen derecho a controlar la libertad y la vida de las mujeres.

El 1455 es un fono de orientación, atendido por especialistas en violencia, que entrega orientación a todas las mujeres que sufren o son testigos de maltrato físico y/o psicológico.

Horario de atención del 1455 de 08:00 a 00:00 horas excepto festivos.

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