«Roto gringo»: Jorge Robledo, el goleador de la Roja que no hablaba español y cambió el fútbol chileno

Como ocurre hoy con Ben Brereton, en otro tiempo la selección chilena pudo contar con el aporte de un notable delantero nacido en Iquique, pero fogueado en las canchas inglesas. Jorge Robledo fue goleador y figura del Newcastle United, jugó el mundial de 1950 sin hablar castellano y además brilló durante cinco años en Colo Colo. Esta es la historia de un futbolista que marcó una era del fútbol criollo.


Durante sus años de adolescente en Barnsley, una ciudad industrial del norte de Inglaterra, el joven Jorge Robledo escuchaba de cuando en cuando a su madre entonar la canción nacional chilena. Él no aprendió la letra, pero recordaba la melodía, consigna Pepe Nava (el alias de José María Navasal) en una extensa crónica para revista Estadio publicada el 20 de mayo de 1950. «Roto gringo», era el titular.

Para Robledo, Chile era un recuerdo difuso pero permanente, gracias a las historias que le relataba su progenitora sobre los años de infancia en Iquique, entre las oficinas salitreras y el desierto. De hecho, en la crónica se cuenta que el “18” era motivo de una pequeña fiesta familiar, pero los hijos nunca asimilaron bien de qué se trataba; pensaban que era el aniversario del día en que se conocieron sus padres.

Pronto él mismo conocería de primera mano la picardía criolla. En ese mayo del 50’, había llegado a Chile y su presencia era todo un acontecimiento. No era para menos; era delantero titular del Newcastle United, donde había anotado once goles en su primera temporada en la división de honor. Según Estadio, estaba avaluado en siete millones de pesos de la época y su fichaje en el equipo de las “Urracas” fue el tercero más caro de la liga local hasta ese momento.

Jorge Robledo, figura del Newcastle, y el embajador de Chile en Inglaterra, Manuel Bianchi

“Era el típico centro delantero inglés, de muy buen juego aéreo, le pegaba fuerte a la pelota. No era hábil -explica el periodista Luis Urrutia O’Nell, Chomsky, autor del libro Tómala, métete, remata-. Acá en Chile él se empieza a retrasar y abría el juego a la dos puntas, pero llegaba al centro”.

Gracias a una gestión, se había logrado que el club cediera al jugador para integrar la selección chilena que por entonces, se alistaba para disputar la Copa del Mundo en Brasil; la segunda a la que asistía la Roja, tras su participación en Uruguay 1930. Y a él, se le presentaba como la carta de gol que necesitaba el equipo.

“Todos los antecedentes de Robledo, lo que ha mostrado en sus entrenamientos, lo que opinan de él los expertos del país futbolísticamente más avanzado del mundo, coinciden en destacarlo como un player de condiciones extraordinarias”, detalla Estadio.

Jorge Robledo en Newcastle United

Un gol legendario

Nacido en Iquique el 14 de abril de 1926, hijo de padre chileno -funcionario de una compañía minera- y madre inglesa -profesora de la lengua de Shakespeare-, Jorge Robledo Oliver vivió sus primeros años en el norte grande, hasta que viajó con su familia de vuelta al Reino Unido en 1932.

Según consigna el investigador Dylan Younger en su libro Newcastle United Cult Heroes, la razón es que los padres se alarmaron con la inestabilidad política que se vivía en el país, con los sucesivos cambios de gobierno.

En principio, la idea de la familia era radicarse por un tiempo en Yorkshire y luego regresar a Chile, pero un imponderable alteró la idea; el padre enfermó y falleció antes del retorno. Por ello, los tres hijos -Jorge, Eduardo y Walter- crecieron en los suburbios de Brampton, donde encontraron en el fútbol un medio para abrirse camino en su nuevo hogar.

Jorge y su hermano menor Eduardo (“Ted” como era conocido), comenzaron a jugar al fútbol, aunque el primero era el que más llamaba la atención, ya que el segundo se ocupaba de faenas defensivas en el centro del campo (“Era el actual volante de contención, jugaba bien, pero no tenía el carisma del hermano”, detalla Luis Urrutia).

Poco a poco, Jorge Robledo se hizo de un nombre como un efectivo goleador en la liga amateur, mientras alternaba su trabajo como operario en una mina de carbón. Su oportunidad llegó cuando fichó por el Barnsley de la segunda división, equipo para el que anotó 45 goles entre 1946 y 1949.

Ted y Jorge Robledo con la camiseta del Newcastle

Aquel registro llamó la atención de los dirigentes del Newcastle United, club por el que firmó junto a Ted,en 1949. El traspaso costó 20.000 libras esterlinas y en principio se le ubicó como entreala izquierdo (el actual 10), jugando cerca del centrodelantero estrella del equipo, Jackie Milburn. Pero al chileno le pedían un juego rápido y efectivo.

“El mánager George Martin solía decirle a Robledo: ‘No te compramos para jugar al fútbol, ​​solo métete a la caja de seis yardas (el área de gol)’”, detalla Dylan Younger en el volumen mencionado. Y así lo hizo. A punta de goles y de su estilo directo y contundente, Robledo se hizo de un lugar entre los favoritos de la afición.

Su nombre ganó estatus de leyenda de la única forma que ocurre con los delanteros; al marcar el gol decisivo en una final. Ocurrió en la definición de la FA Cup frente al Arsenal, el 3 de mayo de 1952, en el legendario césped de Wembley. Tras un partido friccionado y muy cerrado, a seis minutos del final anotó el gol que le dio el título al Newcastle.

Alan Hoby, el corresponsal del Sunday Express, describió así el gol del iquiqueño -a quien llamaba el «toro de bronce de Chile»-. «De un tackle entre George Robledo y Don Roper, el balón giró hacia el mago escocés del Newcastle, el exterior izquierdo Bobby Mitchell. Mitchell, que tiene uno de los pies izquierdos más educados del negocio, cruzó desde la izquierda hacia el segundo palo. Robledo, siempre un maestro en el posicionamiento sutil, esperaba el balón. Disparó, rebotó en la base de la cara interior del poste y entró en la red”.

Esa temporada marcó la consagración de Robledo; además de su tanto en la FA Cup, fue el goleador de la liga con 33 anotaciones. Conocida es la historia de un niño de Liverpool llamado John Lennon -entonces de 11 años-, quien dibujó el gol de Robledo al Arsenal a partir de una fotografía. Años después, lo usó para la portada de su álbum Walls and Bridges.

Jorge Robledo ya cabeceó el balón, y el arquero George Swindin no puede evitar el gol. El Newcastle es campeón de la FA Cup

¿Cómo llegó el “gringo” a la Roja?

A diferencia de lo ocurrido con el delantero chileno-inglés Ben Brereton, quien fue seguido por los cuerpos técnicos de Reinaldo Rueda y Martín Lasarte, la llegada de Robledo a la selección chilena ocurrió de improviso.

En el mundial de Brasil 1950 -el primero tras la Segunda Guerra Mundial-, el seleccionado de Inglaterra iba a debutar en las copas del mundo; nada menor, ya que por entonces se les consideraba una potencia en el fútbol europeo. Al goleador del Newcastle se le convocó a las pruebas preliminares para ser llamado a la selección, pero fue descartado una vez que se conoció su nacionalidad chilena.

«Una de las grandes penas de mi vida fue cuando me dijeron que no podría ir al Mundial por ser chileno», le dijo el delantero a la revista Estadio. Pero fue allí que se abrió la chance de jugar por su país de origen.

“Se había sabido en Chile que existía en el equipo de Newcastle un excelente jugador chileno, y el Embajador Bianchi. representante del fútbol chileno ante la FIFA, inició negociaciones para obtener su concurso. Robledo aceptó entusiasmado”, detalla la crónica de Pepe Nava.

La selección chilena se prepara para el mundial de Brasil 1950. Foto: Revista Estadio

Y aunque en el equipo inglés mostraron poco entusiasmo con la idea, finalmente se logró un acuerdo y Robledo fue autorizado a viajar para integrarse a la Roja. Eso sí, le exigieron a la Federación Chilena el pago de un seguro por 30.000 libras esterlinas.

Días después, el “gringo” debutó por la selección en un amistoso disputado en el Estadio Nacional frente a Universidad Católica, a la sazón el campeón del fútbol chileno, que regresaba de una gira por Europa. Pese a la victoria de los franjeados por tres goles a dos, la estrella de la jornada fue Robeldo.

“La recia estampa, sobria y ejecutiva, de Jorge Robledo, conformó plenamente a los muchos miles de aficionados que fueron al Estadio a verlo accionar en medio de compañeros que, hace un mes, ni siquiera conocía”, escribió Pancho Alsina en su crónica para Estadio.

Recién llegado a Chile, el iquiqueño se hizo notar por su respetable condición física -según Dylan Younger, medía 5 pies y 9 pulgadas, algo así como 1,75 cms-, pero debió ingeniárselas para hacerse entender por sus compañeros. “En el mundial del 50’, Robeldo apenas habla algunas palabras en español, el intérprete era el ‘Chuleta’ Andrés Prieto. Después, en el 53′ aprendió más”, cuenta Luis Urrutia.

Selección chilena en el mundial de Brasil 1950

Precisamente el debut oficial del “gringo” ocurrió el domingo 25 de junio, en el primer partido del equipo chileno en Brasil, ante Inglaterra. En el césped del Maracaná, la Roja perdió de forma clara por dos goles a cero. Cuatro días después cayó por el mismo marcador ante España y cerró su participación con una goleada a la selección de Estados Unidos por cinco a dos, en Recife; la última victoria de la selección en una Copa del Mundo fuera de casa, hasta el 1-0 a Honduras en Sudáfrica 2010.

Esa tarde, Robledo anotó en su estilo. «Marcó el primer gol del match, que fue también el primer gol chileno en el campeonato, con un tirazo de veinte metros”, detalló la revista Estadio en su número del 15 de julio.

Pero el vínculo del delantero con su país natal no acabó ahí. En el pináculo de su rendimiento en el Newcastle, decidió regresar junto a su hermano Ted, en 1953. Como suele ocurrir en el período de fichajes, el rumor de su llegada fue el culebrón de ese verano; Estadio cubrió los detalles de la cerrada lucha entre Palestino y Colo Colo por hacerse de los servicios del goleador. Finalmente, fueron los albos quienes lograron cerrar un acuerdo que remeció el mercado local.

Según Dylan Younger, hubo otras motivaciones tras el retorno de los Robledo a su tierra natal. “Los informes de prensa sugirieron que el gobierno chileno -por entonces gobernaba Carlos Ibáñez del Campo- había ordenado el regreso de los Robledo para impulsar su flaqueante juego nacional, y era cierto que el Ministerio de Deportes financió parcialmente los contratos de los jugadores, instalándolos como entrenadores patrocinados por el gobierno además de sus deberes de juego” .

Antes y después

La llegada de los hermanos Robledo a la liga chilena, fue considerada por Estadio como una marca que señaló un era en la historia del fútbol local. En particular por la figura de Jorge, quien apenas se vistió la camiseta alba demostró su valía y no desentonó.

“Cambió la forma de jugar en todo sentido -asegura Luis Urrutia-. Cuando él empieza, en el año 53’, Colo Colo tiene récord de público y de goles; las primeras 12 fechas, el equipo tiene un promedio de cuatro goles por partido. La gente iba a verlo jugar”.

“Se habla de un antes y un después, él revoluciona con los trazos y el juego aéreo -explica el coautor de Historias secretas del fútbol chileno-. Como venía del fútbol inglés, al principio le cobraban mucho foul porque él cargaba con el hombro. Entonces, Colo Colo solicitó una reunión con los árbitros y ahí determinaron que la carga de Robledo era lícita”

Jorge y Ted Robledo con la camiseta de la selección chilena

Ese año el equipo albo se quedó con el título, en buena medida gracias al influjo de Robledo entre sus compañeros y el respeto que generaba en los rivales. “Su sentido de responsabilidad , la disciplina personal y el comportamiento profesional de Robledo son, asimismo, lecciones objetivas para compañeros de profesión que se sorprenden de que antes de conceder una entrevista periodística pide permiso al Directorio del Club”, detalla Edgardo Marín en su Historia de los campeones.

El “Gringo” era considerado el futbolista chileno más importante de su tiempo. “La capacidad de Jorge Robledo es lo que le está haciendo falta a nuestro fútbol en estos momentos”, señaló Estadio en febrero de 1953.

Colo Colo 1953

Durante sus cinco años en Colo Colo, el delantero jugó 153 partidos en los que anotó 84 goles. Mientras, en la selección convirtió ocho en 31 partidos, los que incluyen participaciones en los Campeonatos Sudamericanos de Santiago (1955) y Lima (1957), las eliminatorias para los mundiales de Suiza (1954) y Suecia (1958). Precisamente, en este último proceso, el crack jugó su último partido por la selección; la derrota de 2-0 ante Argentina en el Estadio Nacional.

Ese mismo año, Robledo salió del equipo albo. “Entra en conflicto con Colo Colo y lo suspenden. Al final el tribunal falla a su favor y juega en O’Higgins”, explica Luis Urrutia, quien pudo verlo jugar con la camiseta del equipo de Rancagua, donde terminó su carrera.

“Ahí lo ví yo, ya no era joven, pero se notaba lo crack que era. A René Meléndez, veterano, también lo vi en O’Higgins, en Unión La Calera y en Deportes Colchagua -agrega-. Igual que a Manuel Muñoz, lo vi jugar en Audax; también entró en conflicto con Colo Colo, se va a Concepción, y en el año 60’ se va a Audax. En los tres casos, los ví veteranos, pero se advertía lo que habían sido cuando jóvenes”.

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