Espectáculos

La Firme con Gonzalo Cáceres: “En la Escuela Militar lo pasé maravilloso, son todos amigos míos”

Sobrellevó un delicado periodo de su salud y, a sus 74 años, se ha recuperado. Ahora debutó con un nuevo programa al estilo Jet Set, según cuenta. Además, el esteticista repasa su historia y presente. “Soy igual que la Marilyn Monroe”, declara y se explica.

Entrevista en profundidad a Gonzalo Cáceres. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

Gonzalo Cáceres Vega (74), aunque está sentado dentro de un pequeño camarín blanco, parece disperso. Pronto tiene que grabar así que está preocupado de maquillarse, pero, entre medio, se acuerda de sus días en El Muro (Mega), particularmente de Miguelito: “Lo metíamos en una maleta”, dice y se ríe.

Se haga algunos retoques ante el espejo, bajo las luces blancas, del estrecho camarín, un joven integrante de su equipo lo ayuda a buscar algún utensilio, y al esteticista dónde podría estar, y el otro no termina de hacerle caso. Gonzalo, final, estaba en lo correcto, y lo remarca:

—¿Cómo me dice que no a mí este niñito? — dice— Si yo digo que “ahí está”, ahí está. Estaré ya con mis años, pero todavía huevona no soy.

Y luego Cáceres continúa con sus retoques: “No hay nada peor que salir blanco en las fotografías”, comenta y se pone algo de base en los pómulos, y en sus manos descansas ocho brillantes anillos, una piedra morada

—Gonzalo, ¿estás concentrado? —le dice el reportero de La Cuarta para arrancar con la entrevista —Voy a partir...

Y es que pronto el reconocido maquillador grabará el primer capítulo de su programa de Conversa In (todo se dice y nada se guarda), del canal digital Luzma TV, donde dialogará en su debut a Roberto Nicolini —y muy pronto a “Pollo” Fuentes—. Sobre el ex-Pipiripao recuerda cuando esto al borde de la muerte: “Yo nunca recé más que esa época”, dice. “Son entrevistas sobre la vida y todo, como yo entrevistaba en Jet Set”, explica luego y, de pasada, se remonta a fines de los 1990. En el intertanto, se asoma un productor para saludarlo, y el conductor de inmediato se acuerda y pregunta como al aire:

—¿Dónde está mi cartera?

—¿Qué me vas a regalar? —le pregunta el otro, que tiene a su madre enferma en Punta Arenas.

—Te voy a regalar mi tampax... —bromea Gonzalo, recuerda y luego habla en serio—: En mi época se llamaban “paños higiénicos”... Ahora estoy rezando por tu mamá, que esté bien. Acá tengo una bolsita que es un regalo para tu mamá, para que se lo lleves. Le va a encantar. Una cosa para que se cuelgue ella.

Gonzalo se alista para grabar su programa Conversa In, entrevistado a Roberto Nicolini. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

En conversación con La Firme, el esteticista hace un repaso por su historia, desde el estrecho vínculo con su madre y una suerte de rechazo de parte de su padre contra un niño que —según relata— siempre fue “especial”, lo que lo habría llevado a, por ejemplo, meterse a ser cura (lo que no prosperó) y a inscribirse en la Escuela Militar. En cambio, su destino estaba cifrado por el maquillaje y, luego, por la televisión y una “fama” que nunca buscó, reconocimientos, polémicas, caídas, postergaciones, triunfos, contradicciones y un poco de todo. Una historia que hoy lo tiene con la sensación de misión “cumplida”, pero con la certeza de que aún le queda por aprender.

—Estamos de lo mejor —comenta entre medio y luego, como si no estuviera poniendo de su parte, pregunta de buena gana—: ¿Cómo ha estado la entrevista?

Pues, léela a continuación…

LA FIRME CON GONZALO CÁCERES

La primera imagen de mi niñez en Las Condes, Santiago: ver a mi mamá llegar a la casa en la tarde, ¡que para mí era lo más emocionante!, porque trabajaba en la Corte Suprema. Verla llegar para mí era lo más grande, ¿me entiendes o no?

Mi mamá era una de las mujeres más estupendas de este país. Me acuerdo que mis compañeros me preguntaban cómo estaba yo y “¿cómo está tu mamá?”. Y a las amigas de mi hermana y a las mamás les gustaba mi papá, que medía un 1,87; era estupendo. Eran dos artistas de cine... De ellos vengo yo.

"Verla llegar para mí era lo más grande", recuerda Gonzalo sobres su madre. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

Pertenezco a la aristocracia chilena. Fuimos de las familias fundadoras de este país: Mateo de Toro y Zambrano era mi tátara, los Ugalde, la “Quintrala” y tanta gente... ¿Qué implica para mí? Me importa un huea.

Mi primer nombre es Jorge, porque mi abuelo se llamaba Jorge Cáceres Jorgenson. Nunca me dijeron Jorge. En Estados Unidos me decían George. Era más fácil que decir Gonzalo.

Cuando tenía cuatro o cinco años sufrí un abuso de un cura... ¿Me marca hasta hoy aquel episodio?... No, ya no. Ya no pasó. Ya pasó, mijito. Es mejor olvidarse... Ya no es tema. A esta edad, ya no es tema.

Pololeé con una compañera, Magdalena Larraín, a los ocho años. Eran esos pololeos de cabros chicos po’. Después pololeé con la Rosa Pellegrini... Y no tanto más.

Quise ser sacerdote... Yo estaría gobernando con el Papa... No prosperó porque era como la “Novicia Rebelde”: me encontraron muy entretenida en ese momento. Era todo muy serio. Entonces yo era como “la rebelde”. En un momento me dijeron “hay que plantar lechugas” y contesté: “¿Venimos a estudiar pa’ sacerdote o agricultor?”.

Cuando chico era entretenido, jugaba a las bolitas, y al papá y a la mamá. Pero siempre hacía de mamá, siempre... Los cabros querían que yo hiciera de mamá. Todos eran buena onda conmigo. Y en la Escuela Militar les cocía las escarapelas, los calcetines y todas las cosas... Je!

En la Escuela Militar lo pasé maravilloso, son todos amigos míos hasta hoy. Yo era como la Simplemente María de esa época; por ejemplo, si el fin de semana los castigaban, yo llegaba a las 5 de la tarde el domingo con queque, kuchen y todo para los chiquillos. Siempre. Y ellos me aman hasta hoy, y yo también a ellos.

Tenía una tía que decía: “Gonzalito es diferente”... Bueno, en esa época, ¿ser diferente?... Está bien... Nunca fui rebelde. Y si fui rebelde, como James Dean: con causa.

De repente a mi mamá amigas le decían: “Eres estupenda, regia, aristocrática, maravillosa y divina; pero qué pena tu hijo”. Y me molestaba, po’. En ese momento a mí mamá le decían eso y las borraba, “se acabó la amistad”... También para los padres es fregado, pero yo nunca anduve vestido de mujer ni nada de esas cosas. Yo andaba vestido muy de flaño, como se usaba en esa época. Pero nunca hice cosas raras... ¡Era distinto! ¡Era más fino!

¿Qué me pasaba con que me vieran como “especial”? Yo me metí a la Escuela Militar porque a mí se me ocurrió y dije: “Capaz que cambie, po’, en una de esas”... Y no, po’.

"¡Era distinto! ¡Era más fino!", recuerda Gonzalo. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

Conocí a Álvaro Corbalán (ex militar condenado por delitos de lesa humanidad), a “Alvarito”, que era alférez. Yo estaba en cadetes y ahí me hice amigo de Álvaro, que se casó con una amiga mía, de apellido Ibáñez, y nació una hija maravillosa, que es psicóloga... Y en un programa que hicieron que yo hablara mal de él dije: “No puedo hablar de gente que quiero y que conocí”. Nunca me metí ni siquiera en un partido político, porque me da lo mismo: si te quiero, aunque seas comunista, ¡me da lo mismo! No me interesa.

¿Y las condenas por violaciones a los derechos humanos?... Es que hay muchas cosas que se inventaron... No olvido que Álvaro era militar y lo primero que enseñan en la Militar es que cuando te dan una orden tienes que cumplirla. Él tuvo que cumplir las órdenes del jefe máximo de él. Nada más.

A la Evelyn Matthei la conozco de chica y a la (Michelle) Bachelet también... Con la Evelyn tengo muy buena onda. Con la otra, no tanto.

Mi papá murió en 1974 por un infarto cardiaco. Yo tenía veintipocos. Él era un hombre muy serio, muy caballero, estupendamente buen mozo; pero un hombre que no sé si... yo creo que en el fondo... Me enseñó a nadar: mi papá era antofagastino, entonces no sé si me puso en el mar para ahogarme, o para que nadara... Nunca he sabido... ¿Me retaba mucho? No sé, po’. Era “especial” yo para cualquier hombre en esa época.

¿En la disco gay Fausto ayudé a una personas de un carabinero pasado de revoluciones? (Pregunta reportero) Es cierto. Me acuerdo que estaba inaugurado el Fausto, incluso uno de los dueños murió ahora (Pato Sandoval). Vi que estaban los carabineros y ponían a la gente en el borde del Mapocho. Y le dije a uno: “Perdón, ¿por qué se los está llevando? ¿Están haciéndole algo a usted? No le hacen nada... ¿Hay escenas de sexo aquí? Aquí lo único es gente que baila”. “¡No!”, me contestó, “¡hay que llevárselos”... No me acuerdo si eran militares o carabineros, es que fue muy chocante, jaja... “Bueno, tenemos un problema”, le dije. “Si usted se los lleva, yo tengo aquí el teléfono del velador de César Mendoza y la Alicita (Alicia Godoy); y al hacerle la llamada, no será para jugar al luche, lindo: se enojará César y la Alicita, y usted no trabajará nunca más... Aquí está el teléfono para que lo vea”. Pedí que me trajeran un teléfono —porque no existían los celulares— y le dije: “Usted elija po’... Se fueron al tiro y nunca más volvieron... El problema es que después me llamaban y tenía que estar todos los viernes y sábados... Pero lo hice porque pienso que la gente gay debe ser feliz. Sea como sea.

El ser humano fue mandado a ser feliz, le guste lo que le guste. En lo que no creo es en la pedofilia; esa es una cosa que va aparte. Pero si la gente ama a un hombre o una mujer, ¿por qué uno se va a ir en contra si Dios a todos los creó iguales? ¿Me entiendes o no? ¿Está el mandamiento “No fornicarás”? La gente dice “uy, entonces no se puede hacer el amor”. Mentira. Lo que sí es que uses el sexo para algo material: por ejemplo, que yo aproveche de acostarme con el director del diario y hago que echen a tal persona. O la prostituta que entrega su cuerpo... Ahí está el pecado. Pero puedes hacer el amor hasta a segundos de morirte, y se acabó. A Dios no le interesa, si el creó todo.

¿Es cierto que ayudé a gente a escapar de Chile durante el régimen de Pinochet? O sea, a mucha gente ayudé para que no peligraran. He dicho que “nunca fui partidario del régimen” (en otra entrevista, según revisó el reportero). No es que fuera partidario. Encuentro que los militares nos salvaron, porque este país estaba en la ruina y se iba para el hoyo: estábamos listos para estar como Mao Tse-Tung aquí. Pero no me gusta que a la gente la maten. No. Si uno puede ayudar, ayuda po’. Por supuesto. Hay mucha gente que se fue de este país y después gobernó acá... Yo jamás fui a pedirles ni siquiera un cigarro. Lo hice porque me nació hacerlo, nada más, y porque podía hacerlo. Uno no puede ser un ser que destruye las cosas.

"El ser humano fue mandado a ser feliz, le guste lo que le guste", declara Gonzalo. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

Cuando me metí al maquillaje dije que iba a estudiar dermatología... Y la dermatología era esto, jejejeje (Dice mientras termina de maquillarse para su programa). Yo había quedado en Leyes, Arquitectura y Periodismo, en las tres carreras; Leyes y Periodismo me gustaban mucho. Pero descubrí en Estados Unidos esta carrera, que la daba la Universidad de Maryland, y dije: “Lo haré por mí”. Y al final fue mi vida. Viví muchos años allá, en Washington y después en Nueva York, y he vuelto siempre. Estados Unidos para mí es mi segundo país: me bajo de la escalera y empiezo a hablar en inglés, se me olvida el español.

Aprendí inglés en el colegio... I don’t have any problem to talk in english, jaja, ¡hasta me sé quejar en inglés! ¡Oh, yeah, baby! ¡Yeah!... Saber inglés me ayudó. Por eso acá, cuando llegaba alguna persona extranjera: si llegaba (Henry) Kissinger yo lo arreglaba; llegaba la Sophia Loren, yo la arreglaba; la Raquel Welch, yo; la Claudia Schiffer, yo... O sea, quien llegara: yo. Porque yo, además de hablar inglés, como dice la Paloma (San Basilio): “Me han maquillado en el mundo entero y nunca nadie me ha logrado la magia de Gonzalo”... Y lo dicen Vikki Carr, la Carmen Sevilla —que ya murió— y la Sara Montiel.

¿Maquillé a Teresa de Calcuta también? No fue que la haya maquillado. Le hicieron una entrevista y se veía muy brillante, parecía cazuela la señora. Lo que hice fue quitarle el brillo y pintarle un poquito las ojeritas. Pero fue muy simple.

¿El famoso que más me ha gustado maquillar? Creo que todos. ¡y todos fueron simpáticos conmigo! No puedo decirte: “Este es una plasta”... ¡Ah, sí! No es que haya sido una plasta: la mujer del José Luis Rodríguez, Lila Morillo, que llegó acá con unas ínfulas de que era una reina.... una cosa de este porte (muy de baja estatura), y tenía pelos en la cara y había que maquillarla al revés para que los pelos no sobraran en la cámara. Me acuerdo que estaba el peluquero Óscar García también peinándola y decía: “¡No! ¡La laca a dos!”... Y me dijo: “¿Dónde está mi maquillista?”. “Señora.”, le contesté: “No soy su maquillista, yo estoy arreglándola nomás y punto”. “Ay, a lo único que tengo que venir es al Festival de Viña”, me decía. “Mientras yo viva usted no va a venir”, le contesté. Y nunca vino, jejeje.

¿Fui el confidente de los famosos? Yo si tuviera que contar la historia de cada famoso, tendría que cobrar mucho, 2 millones de dólares para poder irme del país. Y hay personajes a los que les sé la historia completa. Pero soy muy caballero: aunque me enoje y se acabe todo, los borro y nunca me acuerdo de andar pelando ni diciendo. Puedo ser tu íntimo amigo, y saber todo lo tuyo; y si me enojo contigo, nunca más me acuerdo. No ando ventilando.

Maquillé a Pinochet, Lucía Hiriart, César Mendoza, Ricardo Lagos y Eduardo Frei Ruiz-Tagle. A veces me pagaban y a veces no, porque estaba en un canal, en prensa, y me decían: “Gonza, anda a maquillarlo tú”. Y ahí iba yo.

¿Sigo maquillando? Yo me maquillo solamente para las fotos. Y si llega, por ejemplo, una cantante internacional y me dicen: “Gonza, ¿podrías maquillarla?”; ahí sí. O gente, desde la Mary Rose McGill —que se murió a mi amiga el alma—, he maquillado a todas, novias y no sé cuánto. Son tantos años ya pue’.

" Yo me maquillo solamente para las fotos", dice Gonzalo. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

Nunca busqué ser famoso. Se dio. Desde el primer día, que llegué al Hotel Sheraton, y de ahí me llamaron de La Tercera para hacer De mujer a mujer. Se fue dando así, todo, ¿me entiendes o no?

¿Es cierto que mi acto de amor más grande fue casarme con Sarita Vásquez?... No. Nosotros hicimos un pacto, por algo, y ella necesitaba casarse. Y yo me casé con ella, pero no por amor ni porque la amaba ni porque iba a pasar cosas, ni nada. La gente se aprovechó y eso no es mi problema... Pero si tuviera que volverlo a hacer, y hacerle un favor, quizá lo haría de nuevo.

¿Mi momento televisivo más recordado? Jet Set (Chilevisión), que yo hasta entrevisté a Brad Pitt en Uspallata (Argentina), que tuvimos que viajar y fue todo mágico, porque me eligió a mí entre toda la gente que estaba ahí para entrevistarlo, en inglés... y yo llegué, eso sí, estupendo.

¿Me considero el creador de la farándula? La creé, en Jet Set. Pero era una farándula entretenida, porque yo decía: “Realmente Carmen Sevilla cantó como nunca, pero qué lástima que el vestido estaba muy mal terminado”. Eso era todo. Pero decir que “la Carmen Sevilla se acostó con el rey... se acostó con este... se acostó con...”. Eso para mí no es farándula, porque tú sabes dónde te aprieta el zapato: te acuestas con quién sea sin ningún problema. El problema es que uno se ande metiendo en la intimidad de la gente.

¿Veo farándula? De repente, porque hay bien poco... que la violación, que el jugador de fútbol le dio no sé... Esta es la época de los jugadores de fútbol. En mi época, los jugadores de fútbol estaban ahí nomás. Era más tranquilo Chile en esa época.

¿Me han invitado a Primer Plano? Ahora no, pero he estado muchas veces, cuando estaba Jordi Castell, la Fran García-Huidobro y todos... No sé si volvería a estar. Si me necesitan, estaré po’. Si no, no. Yo siempre espero, no voy así como “por favor, ayúdame”. Yo espero lo que la gente quiera.

¿Nunca nos abuenamos con Raquel Argandoña?... Es que con Raquel se acabó nomás... La gente es amiga y después se acaba nomás. No todas las relaciones duran toda la vida. Y yo siempre la tendré un buen recuerdo y punto. No me interesa.

La calumnia, la deslealtad y la envidia son las cosas que más detesto. Me han sido muy desleal en la vida. Pero yo perdono... pero no olvido.. Elegí amistades, gente, pero no sé qué pasa: se mete gente en el medio, tratan de sacarte como sea, no pueden ver que la gente sea feliz... Yo con la Raquel fueron 40 y tantos años, hartos años. Desde el comienzo.

Cecilia Bolocco es mi amiga desde los catorce años esa niñita, a la Diana la conocí así, chiquitita, y le digo “mi niñita, mi bebé”.

La amo a la Pamela Díaz, la adoro, por sobre todas las cosas. Igual que a la Daniella Campos, la adoro. No tengo problemas con nadie. Llegué aquí al estudio (para Conversa In), y con todos: íntimo. Nunca he tenido problema de caer (mal). Cuando trabajaba en los diarios, juntaba a los periodistas, fotógrafos y que estuviéramos todos juntos. Yo trabajaba con Jaime Bascur y con el “Pingüino” Aracena... ¡y todos unidos! Como una familia. Esa es la idea.

Yo descubrí a la Tonka Tomicic. ¿Qué opino de todo lo que pasó con el Caso Relojes, su separación de Parived y regreso a la tele? (Pregunta reportero)... Yo, cuando la conocí, modelaba como nadie, y la miró el canal 7 (TVN), yo hacía el programa con Julito Videla, y se fue para arriba... No opino mal de la Tonka, no es una mala persona. Quizás tuvo mala suerte, con la pareja. Pero hay cosas que no me tincan; o sea, si eres mi marido y me pides 200 millones, te tengo que preguntar en qué lo vas a usar. O sea, nadie va a dar nada por nada, aunque sea tu señora. Tienes que preguntar: “¿En que lo vas a usar?”. Por eso hay cosas que no me no mi piace.

¿Quién me gustaría que animara el Festival de Viña algún día? Me encantaría que Eduardo de la Iglesia. Me encantaría este hombre que es lo más estupendo, que es como italiano, periodista también, que trabaja en Canal 13 como a las seis de la mañana: Francesco Gazzella. Estupendo. También me encantaría Sergio Lagos, que ya lo hizo maravilloso. Y José Antonio Neme también (lo veía mucho cuando trabajábamos en Megavisión; nos veíamos, me saludaba, encantado), y conozco a su padre y lo quiero mucho. Creo que con la Tonka lo harían regio. Están muy unidos.

A José Antonio Neme lo veía mucho cuando trabajábamos en Megavisión. Nos veíamos, me saludaba, encantado y todo, pero no nos hemos visto. Yo a su padre lo quiero mucho.

"El problema es que uno se ande metiendo en la intimidad de la gente", analiza Gonzalo sobre la farándula. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

Me ofrecieron hacer una teleserie, pero no quise hacerla, jaja, hace mucho tiempo. Pero he hecho cafés concert. Hice una película, El fotógrafo, con Daniel Muñoz, que fue un éxito y ganó premios. Hice Todo por nada, con José Alfredo Fuentes, que fue una coproducción rusa-chilena. Y una que se llama Hasta siempre amore mío. Son tres películas en que lo pasé regio.

Un día estaba en Buenos Aires, me acuerdo que venía bajando en el Hotel Alvear, salí a la calle y un gallo me dijo: “Soy detective, su pasaporte”. Y era un asaltante. Me dieron un combo, se llevaron mis cosas y al gallo parece que le gusté y dijo: “No le hagamos ninguna cosa”, y me dejaron en el hospital de Retiro.

El gesto que hago con los labios y la lengua no siempre lo he tenido. Es por una pastilla que yo tomaba para adelgazar, que se llama dietilpropión. Entonces te quita tanto (el apetito) que uno está así. No solamente lo hago yo, lo hace mucha gente. Ya no tomo esa pastilla... ¿Y lo de pasarme la lengua por los labios?... Bueno, como la Marilyn Monroe, que yo soy igual que la Marilyn Monroe. Un día me dijeron: “¿Tú duermes desnudo o con pijama?”. Desnudo con cinco gotas de Chanel N°5 en mi cuerpo... Vieran cuando yo andaba en Reñaca en zunga (estaba de moda en París), verde manzana, dejaba la cagá, como en el 1977 o 1978. Me la puse y un gallo me mordió los cachetes, y yo pensé que era un tiburón —como la película Tiburón—; y cuando me di cuenta le dije: “¡Degenerado, asqueroso!”. “Y pa’ qué andai provocando”, me contestó.

Quise ser alcalde de Maipú, pero al final no me tiré; preferí que mejor saliera Undurraga (2004-2012)... ¿Volvería a incursionar en política? No, es que yo sería como la Eva Perón, “no lloren por mi, chilenos”, me habrían matado, porque soy cara de raja, así que me importa hue... Se las digo nomás, les diría: “¿Qué está haciendo usted? Usted no ha hecho nada por su comuna”. Al final me habrían matado. No habrá más incursiones políticas, y menos a esta edad.

¿Soy apolítico? Sí. Cuando fui fue como independiente por el PPD, porque la derecha no me apoyó. Me apoyó este amigo mío, el actor Ramón Farías, con el presidente del PPD de esa época, que es un amor. Pero fui de independiente, con el PPD, porque había que tener algo donde agarrarse pue. ¿Por qué la derecha no me apoyó? (Pregunta reportero). No sé, qué me importa a mí.

Me definido como un socialista de derecha, una cosa rara, porque me gusta que la gente tenga todo, pero tampoco que se lo regalen, que anden pues dejando la crema y todo. No. Me gusta que la gente también trabaje pue’, lindo, uno no vino a este mundo a sentarse a mirar el cielo. Yo les dijo: “¡A trabajar”.

Fui amigo de las Gladys Marín, la adoraba, qué mujer, unas piernas preciosas, lindas; una mujer buena que el día que se murió la derecha y la izquierda estaban en el entierro. Me la presentaron, creo que una amiga. Ella quería mucho a Pedro Lemebel, que me puso en uno de sus libros que yo era amante de Pinochet y de los generales. El Pedro se aprovechó. Lo tomo como algo tan divertido, porque una periodista me dijo: “¿Así que usted se acostaba con Pinochet?”. “Mire, linda”, le dije yo: “Si me hubiera acostado con Pinochet y todos los generales, les habría cobrado, ¿o cree que les iba a entregar todo gratis? No, viviría en Miami, po’, preciosa”.

Me encanta (Nayib) Bukele (controvertido Presidente de El Salvador), porque el país lo conocí, y encuentro que ha puesto un orden. Es que hay un montón de partes en que no puedes ser tan blando, tienes que ser un poco (¿duro?, sugiere), si no...

"Me definido como un socialista de derecha, una cosa rara", dice Gonzalo. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

El 2014 tuve un pequeño derrame que terminó en el ojo, un derrame que vino desde el cerebro. No me trajo tanto problema. Gracias a Dios me hicieron una operación y quedó todo bien.

Soy el mayor de cuatro hermanos. El menor, Hernán, falleció, como en el 2014. Y eso hizo que mi mamá se muriera. Ella no pudo soportar la pena, a los 94 años, en el 2016... Creo que lo de la madre nunca se olvida. Fui su regalón y el más rebelde. El único que no le hizo caso cuando me dijo: “¡No te metas en esta cosa, te crié para ser un príncipe”... Encontraba que me iba a meter con pura gentuza. Nunca me metí en nada, en drogas ni nada, porque no me nace.

La muerte de mi hermano fue una negligencia médica. Se equivocaron en la clínica Las Condes, y el doctor decía: “¡PERO CÓMO!”... Irradiaron y le echaron a perder todo el organismo. ¿Tenía cáncer? No, había un principio de no sé qué cosa en la vejiga. Y estos irradiaron y quemaron todos los órganos... No hubo caso.

¿Recién en El Muro (Mega) aprendí a reírme de mí mismo? ANTES. Me hacían hacer todas esas cosas que repiten en todos los programas... Ahora, estuve el año pasado y este, ¿y me han ofrecido volver? ¿O me gustaría? O sea, a mí mucha gente me dijo que cómo se me ocurrió salir en El Muro, qué me faltaba respeto y todo. La mujer del Kike Morandé (Josefina Fantini) es prima mía. Cuando he tenido que hacerlo, lo hice bien, hasta salí de Presidente de Rusia. Pero yo recién estoy caminando, empezando... Así que quizás y quizás no. Me da lo mismo. No es un interés. Ya mostré mi cosa actoral, que para eso, Fernando González fue maravilloso conmigo. Nunca he sido de las personas que andan pendientes, y llamando y “por favor” y que no sé cuánto. Me da lo mismo.

En El Muro me hice amigo de Patricio Fuentes, que para mí es como mi hijo. Lo adoro al Pato Fuentes, ahora el “Cabo Tapia”. Con el Pato hicimos cualquier cantidad de cosas en El Muro.

" Nunca me metí en nada, en drogas ni nada, porque no me nace", asegura Gonzalo. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

El año antepasado (2024) fue que se me cayó un agua caliente de manzanilla en el pie, y yo tengo la piel tan delgada que quedó (quemado) hasta el hueso; y ya cuando el hueso queda al aire, ya no pueden hacer nada. Aquí no tiene nada que ver la diabetes, nada que ver.

La diabetes no me ha traído mayores problemas. Me vino por un problema nervioso, por una rabia grande que pasé. Fue hace muchos años, algo que pasó que no quiero recordar. En mi familia no existen los diabéticos. Si me hago una herida, se cierra al tiro... Pero me cuido igual como si tuviera la peor. Así soy yo, soy de los extremos. Puedo comer dulce, pero ni como, a veces un poquito.

¿La pérdida de mis dedos me afecta para caminar?... O sea, ya estoy caminando, porque lo más importante, cuando hay problemas en los pies, es salvar las plantas de los pies... ¿Quieres ver los dedos?... Fue en los dos pies, porque en el otro fue un asalto (Yo estaba de chala porque era verano y el gallo, por yo no soltar mi bolso, me arrastró en un parque, en una plaza, y al arrastrarme en el dedo chico me pega un estafilococo dorado”, relató en Podemos hablar)... Mira, quedaron cortitos. Me dijeron que tenía como pie de geisha. Y además yo nunca tuve tremenda pata. Así que me quedó la patita tierna, qué amorosa. Un amigo mío me decía: “Uy, cómo serán las patitas al hombro así”.

Estoy de salud en general, gracias a Dios. Me hago exámenes, sí, me preocupo. Pero tampoco me la paso en los médicos. No soy hipocondríaco. Pero sí me preocupo de cuidarme.

Cada etapa de la vida es especial. Me siento tranquilo, reconocido, ya no vivo del futuro porque ya no hay futuro, hay solamente un presente. Entonces ya estoy preparado por si acaso. ¿Me siento en el final? A los 74 años no estás en el principio. Ya estoy caminando... El presente nomás. No puedo decir “en 20 años más haré esto”.

Totalmente, gracias a Dios, estoy lúcido, sin ninguna enfermedad. Siempre he pedido a Dios que nunca me dé Alzheimer. Creo en Dios. Soy católico, apostólico, romano y mariano. Y no voy a cambiar

Nunca he tomado alcohol. Me acuerdo que un día en la casa de un amigo me tomé un vino con durazno... y estuve como seis horas inconsciente... Y si como uva, me pasa lo mismo. Parece que la Virgen no quería que tomara.

Fumaba antes, pero yo dejé el cigarrillo porque se me ocurrió, hace como dos años... Me encontraron los pulmones vírgenes, regios... No sé por qué lo dejé, como que dije: “¿Para qué voy a seguir fumando?”... Lo eché de menos un poquito al principio, pero después se te olvida.

De repente hago algo de ejercicio, levanto las piernas y hago todos estos movimientos para los pies. ¿Pero mucho ejercicio como en la Escuela Militar? ¿O como cuando saltaba los cajones y era el rey en la gimnasia? No.

"Nunca he tomado alcohol", declara Gonzalo. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

¿Cómo es un día promedio en mi vida? Como a las 5 de la mañana empiezo a rezar, dos horas. Me tomo mi desayuno, que solamente es avena con canela, y mis pastillas. Hablo por teléfono, arreglo cosas, grabo si tengo que grabar. Un día tranquilo, en paz.

Vivo solo, tranquilo. No tengo ninguna mascota. Tuve perritos, pero regalé, porque no hay nada peor que tener uno y que esté todo el día solo, pobrecito, no.

Tengo diez sobrinos. No los veo nunca, porque tengo el gran problema de que dije: “Adoro a los niños, pero si alguno sale medio ‘especial’, me van a echar la culpa a mí”. Mi hermana me dijo: “¿Pero por qué? Lo siento mucho, pero si sale, sale nomás”. Pero PARA MÍ, era que si salía alguno... me echarían la culpa a mí... Era una cuestión mía. Yo cometí el error. Entonces hemos estado un poco alejados. Pero mis sobrinos dicen que yo soy el ser más maravilloso que conocen.

Muchas veces en mi vida me he sentido solo, pero siempre cuando estoy solo me dedico a Dios... Dicen que es la mejor compañía. No te abandona. Uno tiene que adaptarse a la soledad, sobre todo cuando los años pasan, porque tus amigos se van; y tienes que encontrarte solo, y eso te pasará a ti cuando estés viejo. Es parte del ser humano. Y soy amigo de la gente joven, le caigo regio.

"Muchas veces en mi vida me he sentido solo, pero siempre cuando estoy solo me dedico a Dios", confiesa. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

¿El sexo alguna vez me fue de mi interés? (Pregunta reportero)... No, no anduve ni ando desesperado con nadie.

¿Postergué mi sexualidad? Yo pienso que la postergué... Pero tampoco es interesante ni me interesa. Si encontrara a una persona, así como de mi edad —que me gusta la gente de más edad que yo—, maravillosa, y yo pudiéramos ser felices, ¡fantástico!, Si no, ¡no nomás, po! No será en esta, será la otra vida, po’.

He dicho que me siento como un sol que ilumina pero no calienta (entrevista Mentiras Verdaderas)... Quizá porque atraigo a la gente, pero no los caliento... No sé... No sé qué será...

En una entrevista dije me habría gustado ser “mujer-mujer” u “hombre-hombre”, porque si en la vida hubiera sido mujer, con menstruación, que tuviera hijos con mi marido fantástico y todo... ¿Pero hacerme una operación y quedar con un hoyo abajo? Y sé de la gente que se ha operado: hasta el día de hoy ningún doctor ha podido unir el cerebro con esto (la genitalidad). Conocí a una mujer maravillosa, que trabaja en Argentina y está casada, y que era hombre, que es Florencia de la V; y no se siente nunca más nada. Lo digo al tiro. Pero ella no se sacó esto (su aparato), porque le dijo a Pedro Carcuro: “No, porque se me acabaría la sexualidad”. ¿Para vivir así? Por eso es que tienes tanta gente que termina suicidándose. O sea, si soy hombre, soy hombre total; y si soy mujer, soy mujer total. Creo que mi vida habría sido más fácil. Sí.

Alguna vez dije que le tenía “miedo” al sexo, “pero ya no tanto”... Es que que yo fui un programa maravilloso —que creí que era broma y todo— que se llama Regresiones, que salió que había sido emperatriz; un japonés que curaba con las manos; que era una condesa, que mi marido me maltrataba y mis hijos estaban hasta el último; y en un momento decía yo “ay, que arrancar, porque van a matar a Jesús”... No sé, yo no creo que haya sido la Virgen María. Yo creo, como dijeron ellos, que por mi gran amor por la Virgen María puede que haya salido eso. Y eso no lo pusieron, ¿por qué? Imagina que ponen que yo era la Virgen María, ¡capaz que en mi casa lo hubiera convertido en gruta! ¡Por Dios!

Para mí la Virgen es lo más importante en mi vida. Siempre he soñado que el día que me vaya, ella me estará esperando. La amo desde que nací. Me pasaban una figurita de la Virgen y yo la tenía conmigo, y que nadie me la tocara, desde chico, y siempre la he amado. Ella me salvó de la amputación y de todo. Ha sido lo mejor y yo lo único que quiero nomás es que el día que tenga que partir encontrarme con ella y con mi mamá.

Yo creo que el mundo se está convirtiendo en bisexual, estamos volviendo como al Antiguo Imperio Romano. La vida da vuelta y volvemos al mismo eje. Entonces, la gente está más bisexual: la mujer se ha subido arriba del hombre, entonces hay unas cosas medias raras.

La libertad es que hagas todo lo que quieras, y el libertinaje es aprovecharte del pánico para hacer maldades. Por ejemplo, ¿una persona que ama a un hombre? Ya. ¿Pero ya andar amando a todos los que pilles en la calle? Eso ya es otra cosa.

12 junio 2026 Entrevista Gonzalo Cáceres - Maquillador y esteticista chileno Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

Con los años va muriendo gente maravillosa que siempre estuvo en mi historia, que para mí ha sido atroz, por ejemplo, ahora se acaba de ir Julito (Jung) y otra amiga mía. Se está yendo toda mi gente. Ya quedan pocos. Gracias a Dios que yo siempre fui muy amigo de la gente joven, de la gente que está nueva, entonces se “equipara” un poco... Se fueron la Elena y Tomás Vidiella... Se fue demasiada gente.

¿Lo que más echa de menos de Mary Rose McGill? Ella era una mujer que marcaba moda, finura y todo ese tipo de cosas. Ya no hay... ¿A quién vas a poner ahora?

Me he puesto más llorón con los años, como cuando se hace sufrir a un niño, cuando veo una película romántica y hay una cosa de amor maravillosa y las películas de Navidad. Todas esas cosas me emocionan.

Siento que he cumplido, que logré lo que yo quería. Creo que mi misión fue embellecer y traer alegría a la gente; y a las mujeres que no eran tan lindas, ¡volveras bellas! Y les cambió su vida. Y eso es lo más importante. Y a los hombres también: todos los que se veían un poco feos, yo los arreglaba y salían unos príncipes… Pero uno todos los días aprende algo nuevo, entonces no puedes decir “hasta aquí llegué”. Sigo haciendo cosas; sigo llenándome de gente maravillosa; tengo una amiga mía, Susana Capetillo, que en este momento es la mujer de mi vida. Cada época de la vida te da algo nuevo.

Ahora partí con un programa de entrevistas, que se llama Conversa In, aquí en el maravilloso Mundo de Luzma, que es un programa fantástico. Ya entrevisté a Roberto Nicolini. Está todo listo la música y todo. Son entrevistas sobre la vida y todo, como yo entrevistaba en Jet Set.

Me siguen llamando para la tele y que vaya a sentarme a conversar. Pero no voy a todo. Tiene que ser gente que yo conozca, amigos. Pero hay programas en los que no me interesa ir a meterme porque no tienen nada que ver conmigo. Estuve con mi amigo, maravilloso, Juan José Lavín, en Todo va a estar bien (Vía X). Ese hombre es divino, regio y estupendo.

Con la plata soy ordenado, no soy gastador. Encuentro que la gente tiene que ahorrar un poco, que no tiene que tirarse al chancho. Por lo menos alguien va a recibir una buena herencia... Así que ya saben: niñita con herencia.

"Siento que he cumplido, que logré lo que yo quería", delcara Gonzalo. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

Estoy escribiendo un libro hace muchos años, con mucha tranquilidad, porque será muy especial, que será mi autobiografía, donde pondré cosas que pasaron; pero no la cosa íntima de nadie. Por ejemplo, si yo hablo de alguien, tendría que hablar además de su pareja, ¿y por qué si es inocente ella? Entonces es otro tipo de libro, con fotos maravillosas de la gente más importante del mundo que ha estado conmigo, y también va un poco de secretos de belleza que pasaron durante todos estos años. Llamé a una amiga mía periodista, que es una reina, Pierine Méndez, y le digo todo.

Cuando la gente me ve en la calle es: “¡Mi amor, precioso, mi lindo, mi niñito, pero qué lindo estás, qué bello!”. Y le preguntan a los cabritos chicos “¿y quién es él?”, y “Gonzalo Cáceres”, dicen. Me conocen ya. La gente es maravillosa. Yo amo al pueblo, el pueblo me ama y la gente mía también. Creo que lo peor en la vida es ser envidioso. Creo que la envidia te trae muchos problemas.

Gonzalo Cáceres es un ser humano que es igual en su casa, en la calle y en todas partes, ¿me entiendes o no? Nunca me he creído la fama ni nada, porque me da lo mismo. Creo que lo más importante en la vida es ser uno y no andar pendiente que “yo soy famoso” y que “¿tú no me conoces a mí?”, porque hay gente que dice: “¡¿No me has visto nunca?!”, y con la papa en la boca toda la gente cínica de este país, ¿me entiendes tú? Porque la gente fina habla natural, no con la papa en la boca.

¿Me siento un ícono en Chile?... Bueno, en una entrevista que me hicieron me pusieron “El ícono”. Por lo menos es lo que yo hago.

Me han matado tres veces, así como: “Gonzalo Cáceres murió”. Incluso el otro día, la señora maravillosa de este hombre que adoro, del alcalde (Gustavo) Hasbún (Ximena Wünkhaus), me llamó para que yo le hablara y todo, porque hay gente que te mata, ¿y quién te mata? La misma gente que quisiera llegar al nivel mío y que no va a llegar. Se da una vez en la vida, un maquillador que nace entre miles de peluqueros... y a mí me tocó. El talento de armar algo me lo dio Dios.

¿En cinco años me veo enterrado? Sí pue’, regio, estupendo... Ahí se tienen que tirar arriba del cajón, llorar y armar un escándalo. Me gustaría que mi funeral fuera tranquilo, sencillo.

Mi entierro será multitudinario, según una amiga mía, que me dijo: “El día que tú te mueras, Gonza, no habrá dónde meter a la gente”. El pueblo es que el llega.

Cuestionario Pop

Si no hubiera sido esteticista, habría sido abogado o periodista.

Un apodo es “Chalito”.

Un sueño pendiente es... quizá haber encontrado el amor... Quizás, sí... O sea, es que a mí, primero, me gusta la gente mayor que yo. Tengo que elegir a una persona muy excéntrica, que se preocupe más de la entretención que de la sexualidad. La sexualidad creo que es parte de los diez minutos de tu vida, pero el resto... ¿qué?

Una cábala es nunca jamás pasar por debajo de una escalara.

Una maña es ser demasiado efusivo... No sé, soy demasiado efusivo, soy de piel, desde guagua. Me pasaba en los brazos de todo el mundo, feliz en todas partes.

¿Una frase favorita? Una vez dijeron cuál sería la frase que se pondría en mi tumba y yo respondí: “Ha muerto la última reina de la mejor especie: Cleopatra Cáceres”.

¿Un trabajo mío que no se conoce? ¡Muchos! Hice masajes, pero cansa mucho, porque uno los hace bien hechos.

Mi primer sueldo yo creo que lo gasté en regalos.

¿Algo de lo que me arrepiento? Soy como la Édith Piaf: no me arrepiento de nada.

Un amor platónico o imposible...uff... Sean Connery, jeje.

Mi pertenencia más preciada es una Virgen de Guadalupe que tiene como 400 años.

"Un sueño pendiente es... quizá haber encontrado el amor", admite Gonzalo. Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

¿Un amigo famosillo? ¡Muchos! La Pamelita Díaz, las Campos (Daniella y Denisse) y la Claudia Schmitd, que la amo, es una reina, e hicimos Salta si puedes (CHV), que me tiraba a una piscina desde 10 metros. César Antonio Santis también es mi amigo querido, que está en su campo, tranquilo. Siempre fue parte de mi vida, un hombre maravilloso y un gran profesional.

Un talento o pasatiempo oculto es diseñar. También he tejido.

Una película que me hace llorar es La usurpadora.

¿Un miedo? A lo desconocido. A la muerte no le tengo miedo. Estoy preparado. Quizá, más chico, le temía a que mi mamá se muriera, por ejemplo. Después ya aprendes con los años.

¿Creo en el horóscopo? Creo en una mujer maravillosa que realmente yo creo la mejor psíquica en este país la famosa “psíquica de Quilpué”. Soy ariano. Aries es el mejor amigo que tendrás siempre, leal hasta la muerte; en pareja, si te pilla con otra persona, aunque antes de rodillas en el suelo, se acabó. No vuelves. Soy buenos padres y madres. Los que llevan la batuta, los grandes líderes. Se dice que es el signo de Dios, como Jesucristo es Sagitario.

Si pudiera tener un superpoder, me gustaría el de la paz en el mundo, y que se acaben los problemas con Ucrania, que anden matándose y todo ese tipo de cosas. Haría que vuelva de nuevo la tranquilidad.

Un placer culpable son las castañas confitadas.

Si pudiera invitar a tres famosos de la Historia a un asado, serían John F. Kennedy, Jacqueline Kennedy y Onassis.

Gonzalo Cáceres es un ser humano como todo el mundo, que llora, que piensa, ríe, sufre y encuentra que las personas son buenas. Nunca le encuentra cosas malas a todo el mundo, siempre hay algo bueno. Es un ser común y corriente.

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