De las últimas canciones de Violeta al guitarrón de Ángel Parra: las claves tras la música de Lugares que hablan

La nueva temporada del programa conducido por Pancho Saavedra cuenta con música compuesta por Ángel Parra Orrego, quien hace siete años creó la introducción característica. En charla con La Cuarta, el músico detalla los secretos de las 30 piezas de música incidental creadas para esta ocasión, además de la inclusión de música de su abuela Violeta, y su padre, Ángel, unidos por un particular instrumento elaborado a partir de la tradición folclórica.


Apenas contestó el llamado, el músico Ángel Parra Orrego no pudo adivinar de quién era la suave voz que sonaba del otro lado de la línea. “Aló, Ángel, habla Pancho”, le dijo. El guitarrista trató de asociar el nombre con la voz, pero no lo logró. “¿Qué Pancho?”, le respondió, directo. Y allí lo supo.

“Caché que era Pancho Saavedra -cuenta el músico al habla con La Cuarta-. No lo conocía, pero con buena onda y mucho cariño me dice: ‘¿Sabís qué, Angelito? Sé que había otra fecha, pero necesitamos la música”.

El animador se refería a un encargo. Algún tiempo atrás, el equipo de producción de Lugares que Hablan le había pedido a Parra rehacer la característica música de introducción del programa, de cara a la nueva temporada (y acá te puedes enterar de qué va). Pero, de súbito, los tiempos cambiaron. “Todo esto estaba programado para marzo del próximo año -cuenta-. Entonces yo estaba relajado, trabajando en mis otras cuestiones”.

Ángel Parra

No es cualquier trabajo. Hace siete años, el mismo Parra compuso la pieza que da identidad al programa y evoca su chilenidad intrínseca, pero en esta ocasión el desafío era mayor. “Los del equipo de producción me dijeron que sabían que era complicado, porque la canción era buena”.

De inmediato, el músico se sometió a una rutina intensa. “Para grabar la versión nueva de la canción, me demoré dos semanas trabajando cuatro o cinco horas, todos los días. Le di vueltas a la estructura del tema, agregué algunos sonidos como mapuches y le cambié bastante la instrumentación, por instrumentos sinfónicos, orquesta, percusión. Así logré darle como un sonido más de película”.

Aprovechando el confinamiento, Parra trabajó en el estudio que mantiene en su casa. “Escuché lo que había hecho hace siete años y lo encontré muy inferior en cuanto a grabación porque no tenía los mismos micrófonos, entonces grabé todo de nuevo, con unos micrófonos Neumann”.

Aunque ha hecho una larga carrera como eximio guitarrista en proyectos de música popular como Ángel Parra Trío, Los Retornados, y como integrante de Los Tres, Parra también ha trabajado como compositor para producciones audiovisuales; sus piezas se pueden escuchar, por ejemplo, en el documental Chacabuco: memoria del silencio (2001), o en largometrajes como Ilusiones ópticas (2007) o Tendida mirando las estrellas (2004). El álbum recopilatorio Travesuras (2019), reúne parte de ese material.

La música de la familia

Meses antes de la llamada de Pancho Saavedra, desde alguna de las carreteras que serpentean el país, fue el director del programa, Pedro Vergara, quien tomó el teléfono y contactó a Ángel para encargarle la música para la nueva temporada de Lugares que Hablan. ​​”Fue una coincidencia, no había conocido a Pancho ni a la personas que forman el equipo, pero por coincidencias de trabajos que hecho en los últimos dos años, me llamó Pedro”, explica Parra.

Mientras conversaban, al músico le sobrevino una idea; ¿Y si se incorporaba música de Violeta Parra al programa? El tono cotidiano de las historias parece encajar con la música de la artista, asentada en su recopilación folclórica en villorrios, poblaciones y fundos. Fue entonces que ofreció al director la reversión del legendario álbum Las últimas composiciones de Violeta Parra (1966), que grabó junto a su hermana Javiera -e invitados como Manuel García, Álex Anwandter y Álvaro López-, a finales del 2016.

“Pedro lo escuchó con calma, e hizo una lista de cinco temas que le parecían -cuenta Ángel-. Después nos juntamos y convenimos en equipo en que lo interesante sería tener versiones instrumentales de estos temas. Entonces mezclé la música del disco, dosificando la cantidad de instrumentos; hay secciones en que no hay canto, como para que tenga un diálogo con la imagen”.

Javiera y Ángel Parra, invocan a Violeta de Las Últimas Composiciones

“Finalmente decidimos en conjunto que era mejor tener el disco entero, hicimos la lista completa, está mi papá entremedio -cantó en la nueva versión de ‘La cueca de los poetas’-, hay cueca, mucho material”, agrega.

En efecto, Ángel Parra, el célebre hijo de Violeta y sobrino favorito del tío Roberto, también tendrá un lugar en la banda sonora. A propósito del reciente rescate de buena parte de su discografía -hasta 1973- ya disponible en las plataformas digitales (que detallamos en extenso acá), Parra hijo -con acuerdo de la familia- autorizó al canal para disponer de ella.

“Hay música de mi papá, el programa da un espacio al Chile del pueblo que a mí me gusta -cuenta Ángel-. Pancho (Saavedra) es una persona que ha ganado un espacio público masivo impresionante, pero que también tiene una integridad a nivel social con la gente, una interacción con las personas. He visto los programas, sé lo que la gente opina de él, tengo hijas de veintitantos, sé el impacto positivo que tiene en las personas”.

Las Últimas Composiciones de Violeta Parra, en la versión de Ángel y Javiera

Además, la producción revisó material grabado por Parra hijo. Así se incorporaron algunas grabaciones del álbum Composiciones para guitarra de Violeta Parra (1995), “para las partes más costumbristas, porque es un disco sencillo, de pura guitarra acústica”, explica. También se consideraron piezas de las Travesuras, porque “algunas canciones le calzaron muy bien al equipo para trabajar, como el ‘Vals maníaco’, el ‘Bolero de medianoche’, etc. Son muy cinematográficas”.

“Me gustó poder ofrecer la música de mi familia, de Violeta y la de mi papá -señala Ángel con sincero orgullo-. Que un programa de TV chileno se fije en sus compositores, me hace sentir súper agradecido. Lo que más requiere la música de Violeta y de mi papá, es difusión, y difusión”.

”La melodía manda”

Pero no todo fue revisar viejos discos. El trabajo más extenso, está en las 30 piezas incidentales originales compuestas por Parra para el programa. “Evocan estados anímicos, donde aparecen el humor, el suspenso, la emoción, los clásicos temas, para darle una sensación cinematográfica al programa. La idea es que crezca en identidad, las librerías de música envasada queden fuera y toda la música sea original, mía, de Violeta y de mi papá”.

El guitarrista asegura que aunque ya entregó varias de las piezas, todavía hay trabajo en desarrollo. “​​En cada tema de estas características, que tienen mucha instrumentación, me puedo demorar unos cuatro días. Entonces si tomamos el tiempo total, más o menos son como unos tres meses para terminar todo”.

Pese a los años de experiencia, y la buena recepción del equipo de Lugares que hablan a su trabajo, Parra detalla que componer música para audiovisuales es un desafío complejo. “Cuando partí con esto, me tocaron momentos desagradables con directores de cine porque no daba el ancho, quizás por la falta de experiencia. Hay una cosa del carácter entre los músicos y los directores, nadie dijo que iba a ser fácil. Las personas que hacen música de películas tienen una relación intensísima durante meses, es un mundo aparte”.

Ángel Parra

-¿Qué es lo más difícil a la hora de componer música para películas?¿cómo sabes que la pieza funciona?

-Lo más difícil en cualquier tarea musical, es la melodía. La melodía manda. La escala musical tiene 7 notas, la escala cromática tiene 12, pero juntarlas y hacer que se transformen en una cosa inolvidable, es lo más difícil que hay. A veces se da de manera espontánea, y cuando lo buscas demasiado puede complicarse la cosa. Tiene que ser intuitivo, pero a la vez requiere de conocimiento. Siento que la herencia del trabajo de mi papá también me ayudó a tener un cable a tierra cuando compongo algo, y la verdad, esa melodía (la principal de Lugares que Hablan) me salió super rapido.

-Para componer esas piezas ¿necesitas ver las imágenes?

-No trabajo con la imagen en este caso. Solo en la canción principal sí tuve la imagen, y me sirvió mucho verla, pero no fue necesario ir capítulo a capítulo, eso preferí dejarlo a lo del equipo, que son todos medios músicos, todos tocan guitarra. Hay todo un lado artístico que es muy bonito.

Parra, no descarta publicar en un disco el material compuesto para el programa, además sus últimas labores para audiovisual, como el que desarrolló para la película El gaucho americano, pre estrenado en el último Sanfic. “Lugares que hablan va a generar una cantidad importante de música. Mi trabajo como compositor de música para imagen da para un segundo volumen de Travesuras, tengo muchísima música que me tengo que sentar con calma a editar”.

El guitarrón de don Ángel

Pese a la variedad de sonidos de la tradición chilena disponibles en la banda sonora de Lugares que Hablan, Parra resalta a uno en particular . “El instrumento madre de este programa es el guitarrón chileno”, afirma.

Se trata de un instrumento de larga data que el devenir del tiempo y la práctica popular han vinculado con las décimas del canto a lo poeta. Consta de 25 cuerdas, organizadas en grupos u “órdenes”, además de dos grupos de cuerdas encordadas a unas clavijas adicionales llamadas “diablitos” que le dan una apariencia y sonoridad particular. “Los ‘diablitos’ a los lados permiten hacer sonoridades que son medias árabes, vienen de otras partes. Tienen una resonancia que generan un sonido muy especial”, explica Parra.

El guitarrón que resuena en la música del programa, entre las casas campesinas y los trayectos por el valle central chileno, pasó desde las manos de Ángel padre, a las de su hijo. “Mi papá, siempre cuando llegaba o cuando se iba me dejaba algo; una vez me dejó una colección de discos de Atahualpa Yupanqui, siempre dejaba un tesoro. En un verano llegó de Francia con el guitarrón y, en uno más de sus gestos de generosidad, me lo dejó. ‘Esto tienes que tenerlo tú’, me dijo”.

“Mi papá compuso mucha música de películas con ese guitarrón, le sirvió para lo mismo que a mí hoy en día”, agrega.

Ángel Parra

No es cualquier instrumento. El guitarrón fue fabricado especialmente para Parra padre por la célebre luthier Linda Manzer, quien ha elaborado no menos de 25 guitarras para el jazzista Pat Metheny; entre estas la fabulosa guitarra Pikasso (de 42 cuerdas y cuatro mangos). “Ella se fijó en cómo mi papá tocaba la guitarra -cuenta Ángel-. Él fue a Canadá, especialmente para diseñar el guitarrón. Yo tengo los planos, que algún día estarán en un museo. Son cosas muy increíbles”.

La idea de Parra padre, según Ángel, era que su guitarrón se pareciera a una guitarra. “Es una cruza entre guitarra y guitarrón, porque la forma que tiene y el diseño del diapasón, son como una guitarra acústica -explica-. El guitarrón es un poco más chico y las cuerdas están más pegadas. Hay que tener la mano apretadita para tocarlo, no es un instrumento fácil. Yo lo toco con uñeta”.

Guitarrón Chileno

En la tradición campesina, el guitarrón estaba reservado al canto a lo poeta, que a su vez, era practicado en exclusiva por los hombres, ya que era la tonada el canto asociado a lo femenino.

Pero Violeta Parra, fiel a su carácter indómito, consiguió superar la tradición y desarrolló una notable habilidad con las décimas -incluso escribió su autobiografía con esa métrica-. Por ello, de alguna forma, el guitarrón de Ángel Parra reúne una historia familiar y musical en la que fluyen la tradición y el arrojo propio del artista.

“La mayoría de los guitarroneros chilenos tocan los guitarrones tradicionales, pero este tiene algo especial, se puede amplificar -explica Ángel-. Enchufado suena muy bien, es un guitarrón rockero, mi papá ponía cara de Mick Jagger cuando lo tocaba ajaja (ríe)”.

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