La resiliencia de Alex Ortiz, el ex Flaite Chileno: de los insultos en Twitter al Festival de Viña

El ex Flaite Chileno se presentará en la Quinta. FOTO: Pablo Ovalle / Agenciauno.

Tras construir un personaje en redes sociales, que cada dos por tres era víctima de la toxicidad de Twitter —“fome cu…”, le escribían a menudo—, dio el salto al standup con la bendición de Sergio Freire y cambió definitivamente el mundo de la gastronomía por los escenarios. Hace unos años, eso sí, abandonó su alter ego y su estética para presentarse ahora tal cual es.

La siguiente anécdota, si bien graciosa, inesperada, resume de manera muy certera lo que le ha tocado atravesar desde que se entregó a la escena humorística:

“Una vez, hueón, estaba actuando como Flaite Chileno en un bar, y había un hueón en la esquina, un pelado. ¡Cuándo hai’ sío flaite, barsa culiao!, me decía. ¡Cuándo hai’ pegao puñalás!, así. No, pero es que había mucha gente como que me decía que yo no era flaite… ¡obvio, hueón! Soy un hueón de barrio, sí, cacho, pero no soy un hueón cuma, po. ¿Cuándo hai’ tenío un cajero en el patio, conchetumare? jajajajá. Y no, llegó un momento en el que el hueón se puso agresivo: ¡¡Bájate, po culiao!! ¡¡Bájate!! Cada vez que iba al baño, perro, si era una hueá que el culiao iba a subir el nivel y volvía. Y yo decía: oye, loco, ¿de verdad van a esperar a que este hueón me ponga un balazo pa’ hacer algo? Y el dueño del bar, jajajajá.

Digo:

—Maestro, ¿dónde está el dueño del bar?

¡Aquí!

—Loco, hace algo con ese hueón, de verdad que ese hueón no está bien.

Y el hueón le dice: oye, Francisco, ¡ya para, hueón!

Hueón… ¡lo conocía! ¡¡Lo conocía!!”.

Se la cuenta Alex Ortiz a Luis Slimming —que estalla en risas con el remate— en un capítulo de Entre broma y broma que repasa en detalle la aventura que vive desde hace años, incluso antes de permitirse soñar con una carrera en el rubro, cuando estudiaba publicidad y se la pasaba tuiteando en sus ratos libres bajo el nombre de Flaite Chileno.

El problema central de esto, identifica el comediante, está allí, detrás del tipo que lo acosó esa noche en el bar —”lo echaron, po hueón… y yo pensé: el hueón me está esperando afuera, y nunca lo insulté, me odiaba”— o de los anónimos que le dedicaban insultos a diario —y por años— en Twitter. “Te hacen mierda: ¡¡Fome culiao!!, que la hueá… Y a mí me daba lo mismo, pero llega un momento en que igual te afecta la hueá, po”. El asunto es que paradójicamente, o no, su propia historia comenzó a configurarse entre esos comentarios, una vez intercambió mensajes y conoció a Sergio Freire.

El comediante lo buscó inicialmente para que Ortiz le acercara algunas ideas pensando en El club de la comedia, y de ahí, después de esas primeras pruebas, lo invitó a un show en el teatro The Clinic. Ensayos generales, con el Guatón Salinas. Ortiz aceptó enseguida, le entusiasmaba la idea de ver en directo a su nuevo compañero de armas. Pero la propuesta no era para ir a verlo, sino para presentarse junto a ellos. Freire le pidió que escribiera unos siete minutos de rutina para estrenarse frente al público. Ese, establece Alex, fue el momento crucial.

Dedicado por cerca de una década al rubro de la gastronomía, por entonces copero, garzón o en la cocina, Ortiz habló de esta posibilidad con su esposa y, con su venia, decidió atreverse.

El nacimiento del Flaite Chileno.

De modo que esa noche, bajo la mirada de Freire y Salinas, debutó el personaje del Flaite Chileno sobre los escenarios. Con una estética sugerida por un amigo —lentes de sol, una peluca larga y un piluso, que después se enteró que estaban inspirados en la imagen de un emblemático hincha de Colo Colo—, y algo de alcohol en la barriga para matar la tensión, Ortiz probó su primera rutina. No le fue bien, dice él, apenas hizo reír dos o tres veces al público, aunque le encantó la sensación de estar allí. El flechazo, dicho de algún modo, no fue inmediato pero algo había quedado. ¿Por qué no apostar?

Más todavía cuando financieramente las cosas no iban bien, el sushi que había levantado se desmoronó y seguir trabajando en cocina no lo convencía.

De a poco la rutina que fue trabajando trajo resultados, a pesar de que en algún momento se planteó dejarlo y volver a lo de antes. “Yo no creo en el comediante que siempre le fue bien. Te tiene que ir como el pico, ¿cierto? Te tiene que ir mal”, le sinceró Ortiz a Slimming durante su charla, dejando entrever eso, las dificultades preliminares. Claro, el plan boca a boca, de bar en bar, no parecía rentable. Hasta que lo contactaron de Mentiras verdaderas para formar parte del bloque Sin censura. A partir de ese momento el personaje del Flaite Chileno obtuvo mayor reconocimiento y empezaron a llegar más y mejores ofertas.

En 2019, de hecho, lo convocaron para el Festival de Talca:

“Todo el mundo me decía que no fuera. Todo el mundo. No sé por qué fui”, recuerda entre risas Ortiz. Amigo, no vaya a esa hueá, le decían sus cercanos. Él les contestaba, seguro, que se trataba de una oportunidad inmensa, acaso otra vitrina. Pero cuando trepó al escenario en la explanada del Río Claro y se percató que había 150 mil personas, tipos parados, curados, otros ni ahí, haciendo asados entre el público, entendió a lo que el resto se refería. Las pifias acompañaron algunos bloques de la rutina, aun cuando marcó el peak más alto de sintonía. En redes lo descueraron. Los más suaves lo compararon con el fracaso de Meruane en Viña. Pero él, de todos modos, prefiere verlo como un aprendizaje: “No me arrepiento de haber ido. Talca es uno de los escenarios que me ha servido para cultivarme como comediante ahora, po. Yo podría decir que ahora, gracias a Talca y todas estas hueás rudas que tuve que pasar, puedo ir a un escenario, probar chistes”.

Después de Talca las cosas parecieron mejorar, aunque a Ortiz lo inquietaba algo. A partir de ciertas experiencias, como la del bar o los insultos en redes sociales, entendió —a tiempo— que el Flaite Chileno era un personaje provocador y comenzó a plantearse dejarlo a un costado.

“Fácil hubiese sido para mí seguir, y en un momento dije: no, quiero sacarme el personaje. Todos me decían, no, hueón, te vai a ir a la chucha”, explicó el comediante en Entre broma y broma. Entonces le consultó a su señora, que siempre fue parte del proceso, “y me dijo: haz lo que a ti te parezca cómodo. Pero tenís que tener una hueá clara, que si te lo sacái, no te lo vai a poder volver a poner. Eso me hizo mucho más sentido”.

Resolvió: “Ya, conchetumare, voy a hacer un show nuevo, con Alex Ortiz”.

El pasado Olmué funcionó como una verificación de que había hecho lo correcto.

En rigor, el viernes 20 de enero del 2023, jornada de buenas a primeras difícil, con Illapu como entrada y las cumbias de La Rosa y Grupo Red de plato fuerte, Alex Ortiz se echó al bolsillo al público del Patagual con una rutina nostálgica sobre los almacenes de barrio y los gorritos de lana de las teteras. Por si había alguna duda, en términos de rating, lideró la sintonía con 16,7 puntos y Eduardo Fuentes lo elevó a la categoría de humorista consagrado.

Ese triunfo, como ha ocurrido antes, lógicamente le abrió las puertas de Viña.

Recién confirmado en el Festival de festivales, el ahora ex Flaite Chileno conversó mano a mano con La Cuarta y agradeció la invitación:

“Estuvo bonito, ¿sabí?, de verdad que para mí fue algo para lo que siempre he trabajado, para que lleguen estas oportunidades bien bonitas, en el escenario más grande de América. Estoy feliz y en shock a la vez. Y estoy en un bonito día: me tocó Peso Pluma y María Becerra, cierro el festival así que es una bonita oportunidad para que la gente disfrute la nueva rutina”.

Sobre la rutina que espera presentar, adelantó que será “en la misma línea: familiar, transversal y muchas veces nostálgica”.

Finalmente, consultado por los nervios que conlleva presentarse en el escenario más importante del país, sostuvo que “siempre están los nervios previos a cualquier presentación, pero esos nervios ricos, de buena onda”. “La Quinta Vergara igual es un escenario bien bonito, respetuoso, donde la gente compra su ticket para ir a ver a todos los artistas, así que de verdad estoy contento, espero que esa noche la gente lo disfrute nomás y lo pase bien”.

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