¿Fiu Presidente? Sietecolores aparece al lado de La Moneda y ornitólogos se preguntan cómo llegó

¿Fiu Presidente? Sietecolores aparece al lado de La Moneda y ornitólogos se preguntan cómo llegó.
¿Fiu Presidente? Sietecolores aparece al lado de La Moneda y ornitólogos se preguntan cómo llegó.

El pajarito nativo —popularizado para los Panamericanos de Santiago 2023— es residente habitual de humedales, por lo que su hallazgo en pleno centro capitalino desató el interés de pajareros que le tomaron fotos y quisieran saber por qué estaba ahí.

Un improbable —e incluso simbólico— rumor circulaba en los teléfonos de los entusiastas de las aves durante la tarde del martes 9 de abril: un sietecolores (Tachuris rubrigastra), popularmente conocido como “Fiu” tras los Panamericanos de Santiago 2023, andaba haciendo su vida a escasos metros de La Moneda, en pleno centro de Santiago.

Ante la aparición de algunos registros, el fotógrafo y cientista político Matías Cortés llegó al sitio a eso de las 15:00 horas. Quería verlo con sus propios ojos: “Fui a confirmar que siguiera ahí”, cuenta a La Cuarta. “Se movía entre un par de sectores, pero estuvo en todo momento cazando insectos”, describe quien permaneció ahí hasta las 18:00 sacándole lindas fotos.

En tanto, Lucas Quivira, guía pajarístico e integrante de la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC), cuando supo de la noticia se dirigía hacia Concón por lo que debía pasar por la Alameda hacia la Región de Valparaíso; aprovechó su trayecto por el centro a las cinco de la tarde: “Fui directo a buscarlo y lo encontré”, relata al diario pop. “Una especie muy rara para el lugar”, dice, considerando que es pajarito habitual de los humedales, que se refugia entre juncos y totoras, y arma ahí sus nidos, desde Atacama a Aysén... ¿Qué podría hacer en una metrópolis dominada por el cemento?

Según los relatos, este individuo andaba en el sector norte (cerca de la esquina poniente) de la mismísima Plaza de la Constitución, frente al palacio donde gobierna el Presidente Gabriel Boric.

“Era un adulto, estaba impecable, todo su plumaje muy ordenado y limpio, con plenas capacidades de vuelo, muy activo forrajeando en el pasto”, cuenta Lucas. “A ratos se subía a los árboles y volvía al piso”.

Sietecolores
Un sietecolores andaba en la Plaza de la Constitución, e incluso se alimentaba. FOTO: Matías Cortés (@matiuque_fotografia)

¿Cómo llegó ahí el sietecolores?

Al ser un hábitat insospechado para un sietecolores, —a diferencia de otras aves más hábiles ante antropización como tórtolas, zorzales, chincoles y tiuques—, la gran pregunta que surge entre los pajareros es: ¿Cómo llegó ahí?

“Una de las hipótesis que discutían algunos es que fue traído”, sugiere Lucas sobre la chance de que haya habido directa intervención de personas. Sin embargo, “lo dudo mucho”, plantea, ya que “no se pueden tener en cautiverio”, y además “tenía las rectrices (o “timoneras”, la plumas de la cola) en perfecto estado, que no suele darse a la hora de tratarse de animales en cautiverio”, argumenta.

Otra opción, según propone, es que “pudo haber llegado por la ribera del (río) Mapocho”, porque, “después de todo, no son tantas cuadras entre Cal y Canto y La Moneda”, y teniendo la consideración “que hay humedales con sietecolores fuera del anillo de (Américo) Vespucio”, por lo que “imagino esa es una hipótesis factible”, manifiesta.

Finalmente, ya frente a La Moneda, “como es el palacio presidencial, deben tener el pasto impecable pese al calor, así que es una zona húmeda igual”, opina.

Sietecolores
La aparición de este sietecolores desató las preguntas de cómo llego ahí. FOTO: Matías Cortés (@matiuque_fotografia)

El sietecolores gusta de los humedales, por lo que en la Región Metropolitana suele vérselo en lugares como las lagunas Batuco y El Noviciado, en el humedal Küla Kura y el tranque La Cadellada, en el sector noroeste de la ciudad; o en los alrededores del río Maipo o pastizales inundados de Maipu. De hecho, el sitio eBird prácticamente no registra observaciones en el radio urbano capitalino.

“A ciencia cierta es difícil saber qué sucedió, pero está muy lejos de su hábitat”, remarca Matías.Hasta donde tengo entendido no han habido avistamientos recientes en áreas verdes cercanas”, tales como el cerro Santa Lucía y San Cristóbal, o los parques De los Reyes, Forestal y De la Familia. “Tendría que haberse trasladado a lo largo de la ciudad a través del arbolado urbano”, propone él, compuesto principalmente por arces y plátanos orientales, que ni siquiera son nativos del país.

Matías coincide con Lucas en la opción —aunque la considera “más compleja” y “menos plausible”— de que haya sido un sietecolores adulto capturado ilegalmente y que, por alguna razón, quedó otra vez en libertad y llegó hasta la cívica plaza para alimentarse.

Natacha González, ornitóloga de la Red de Observadores de Aves, al ver los videos y fotos observa que “es un ave adulta en buena condición corporal y con la capacidad de volar”, por lo que “posiblemente esta sea un ave perdida, lo que ocurre naturalmente en muchas especies donde algunos ejemplares deambulan fuera de sus rangos conocidos”.

Sietecolores
El sietecolores incluso se dio el lujo de zamparse a una desafortunada mosca. FOTO: Matías Cortés (@matiuque_fotografia)

La especialista también recalca a La Cuarta: “En la naturaleza, las aves errantes cumplen un rol importante, ya que a pesar de que en la mayoría de los casos suelen perecer al no encontrar las condiciones ideales de supervivencia, existe un porcentaje que sobrevive”, lo que, en el mejor de los casos, ayudaría a expandir y preservar a la especie en cuestión.

Matías, quien tomó las fotos que acompañan este artículo, expresa que “fue un encuentro único en la vida”, por lo que se quedó con “hartas sensaciones”. Espera ver otra vez a aquel sietecolores, ya que se encuentra en un espacio rodeado de amenazas, como perros y posibles transeúntes irresponsables. “Aunque he avistado la especie en humedales, nunca había podido retratarla, menos mientras se alimentaba”, comenta; en uno de los registros el pajarito acaba de capturar una mosca.

“Muchas personas caminaban al lado del siete colores, o se echaban en el pasto, y no lo reconocían o no saben apreciar la situación única en la que estaba”, reflexiona. “Aunque ‘Fiu’ hizo del sietecolores un ave aún más popular de lo que era previamente debido a sus llamativos colores, aún queda mucha concientización” para preservar y restaurar la fauna nativa, por que “las ciudades deben devolver espacios a los ecosistemas que reemplazaron”, remata.

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