La Firme con Gabriel Cañas: “Igual era el maricón raro del colegio, me defendí súper bien, pero significó anular quién era yo”

29 Marzo 2023
Entrevista a Gabriel Cañas, Actor.
Foto: Andres Perez
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Tras cosechar aplausos con La Ley de Baltazar por “Mariano”, el actor prepara una nueva nocturna de Mega, la que lo ha llevado a recordar sus agridulces años en un colegio de los Legionarios de Cristo: “Tengo como un trauma “, confiesa. En entrevista con La Cuarta repasa su propia historia hasta el presente: “Me sigue costando caleta la exposición”, admite.

Ha cosechado aplausos con La Ley de Baltazar por Mariano, un papel que, en principio, sólo sería el “malo” de la teleserie. Pero él quiso darle más profundidad: “Fue una construcción mucho más política que personal”, explica. Acaba de estrenar la película Gran Avenida y define al protagonista como “una víctima de una ciudad violenta”. También ya se prepara para la nueva nocturna de Mega, la cual lo ha llevado a recordar sus agridulces años en un colegio de los Legionarios de Cristo: “Tengo como un trauma “, confiesa. Quiso ser cura en su adolescencia. Se excomulgó en sus años universitarios. La actuación se volvió su religión: “Me saco los ojos estudiando muchas horas”, asegura. Se define como riguroso, estructurado y abierto a “flexibilizarse”. Su infancia en el campo, jugando con sus perros, lo marcó para ser actor: “Influyó mucho en mi capacidad creativa y de juego”. Sin embargo, “me sigue costando caleta la exposición”, admite.

LA FIRME CON GABRIEL CAÑAS

Tener una infancia en Pirque me marcó caleta. Iba al colegio en Linderos (Buin) y nunca vine a Santiago. Sigue siendo súper campestre, hay hartos potreros y nogales. Me desenvolví en un entorno full campo; tuvimos teléfono en el 2000. Me influyó caleta, sobre todo por la imaginación. No había vecinos ni tenía tantos compañeros de colegio cerca. Jugué mucho solo toda mi vida, con los perros y mis hermanos. Eso me influyó mucho en mi capacidad creativa y de juego, que es una herramienta fundamental a la hora de actuar.

Estudié en un colegio de los Legionarios de Cristo. Esa etapa la recuerdo con un poco de todo. Tengo como un trauma con los Legionarios, con esa institución, con ese nivel de conservadurismo, con ese infierno grande de pueblo chico. Tengo muy malos recuerdos que, tal vez, se transformaron en malos recuerdos ahora, porque en ese momento uno lo naturaliza todo, y así es tu vida y el entorno. No lo cuestionas tanto.

La nueva teleserie (nocturna) se trata un poco sobre el bullying. He tenido que meterme de nuevo en ese universo del colegio y todo. He recordado hueas súper feas y más personales. No me hacían tanto bullying, porque tenía dos hermanas que eran las mijitas ricas del colegio, pero igual había algo por debajo que nadie se atrevía a decir para no perder la oportunidad (con mis hermanas). Igual era el maricón raro del colegio. Me defendí súper bien, pero eso significó también anular quién era yo.

Al mismo tiempo era súper líder: hacía deporte y estaba en todas las selecciones, era presidente de curso y salía mejor compañero. Era querido y aceptado, pero no era yo, sino el resabio de cómo podía expresarme. Eso lo estoy viendo mucho más claro hoy día. Ha sido súper importante este proceso de la teleserie en ese sentido. Justo también me metí a terapia, que nunca había hecho en mi vida; no es que estuviera depresión ni nada, pero sí quería ordenarme. Ha sido súper brígido recordar lo doloroso que fue, sin saber que había sido doloroso. Tampoco me duele hoy en día ni sufro por eso, pero sí me he topado con: “Chucha, debe haber sido heavy”.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Mi familia era súper viajera y hippie, como acampar de Arica a Punta Arenas. Mi papá era su propio jefe, trabajaba caleta, pero de repente se pegaba su mes de vacaciones. Ahí agarramos la camioneta, repleta de cosas, gitanos, hasta Arica y nos íbamos devolviendo. Fuimos al Amazonas y a Europa. Viajamos caleta.

Un viaje que recuerdo mucho fue con mi papá, que hicimos en moto, los dos; yo tenía trece años. Arrendó una moto en San Francisco, en Estados Unidos, y desde Denver siguió conmigo porque a mi hermana grande le dio miedo ir. Fue súper bonito, y ahora lo veo más claramente, tal vez también por todo este rollo de Baltazar (teleserie) y estar tanto tiempo pensando en la relación padre-hijo. Alojamos en cualquier lado, con cero plata. Mi viejo y mi mamá siempre me enseñaron a viajar así nomás; planificarlo muy bien, pero siempre durmiendo en la Copec o en un parque nacional, meterse a una playa y, sin permiso, poner una carpa, y salir arrancando al día siguiente.

Yo no me acuerdo, pero como en octavo básico un papá me sacó con una escopeta de su casa... Anda a saber qué chucha estaba haciendo (se ríe). Pero, según yo, nunca tuve un encuentro sexual con ningún hombre hasta la ‘U’. Si no fue eso, no sé qué podría ser tan grave como para que me echaran así. El otro día le pregunté a mi mamá: “¿Te acuerdas de un momento en que estuve triste”. “Sí”, me dijo, “estuviste triste esa vez que te echaron de la casa con una escopeta”. Hasta hoy hay cosas violentas de las que no me acuerdo. Hay un trauma culiao que ni siquiera estoy viendo hoy en día.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Quise ser sacerdote hasta segundo medio. Era súper creyente y fue una escapatoria hermosa para expresarme y vivir quién era realmente yo, sin ser juzgado, con esta armadura de la religión. Mi colegio era brígido de religioso, y cantaba en el coro. Siempre estaba en muchas misas. Y como era medio líder, siempre los curas estaban como empujándome: ‘Oye, tú tienes una vocación”. Cuando yo descubrí o intuí más fuertemente que era homosexual, inmediatamente dije: “Tengo que ser cura, porque no voy a ser homosexual, no soy malo, no soy drogadicto, no tengo Sida, no me han violado y, por lo tanto, no debo ser gay. Antes de casarme, culearme al jardinero a los tres años de casado o algo así, prefiero ser cura e irme al cielo”. Así de inocente, con mucha culpa, no me quería ir al infierno. Ahora me da pena, lo tiro como talla, pero lo encuentro terrible.

Hasta la música que escuchaba me daba culpa. En mi libro de religión salía como “anticristos actuales”, y aparecía Madonna, Sinéad O’Connor, que rompió la foto del Papa (Juan Pablo II), o Michael Jackson. Era música que me fascinaba. Sentía que todo lo que me gustaba era demoníaco (se ríe). No lo podía decir, la escuchaba solo en mi casa. Tampoco era tan fanático por lo mismo: me prohibí mucho mis propios gustos.

Había que optar entre teatro y el canto. Nunca vi una obra de teatro; la decisión fue pura guata. Pero si bien no tenía conocimiento, experiencia ni ningún tipo de acercamiento con el teatro, igual estaba todo el puto día actuando: jugaba solo e imaginaba muchas cosas. También siento que la religión te da algo de actuar, que es bacán, por la fe: “Dios existe”, “la hostia tiene el cuerpo de Cristo”... Puras cosas en las que yo creía muy fuertemente. Y sentía cosas. Tenía una capacidad desarrollada de creer súper fuerte. Eso para actuar es la primera ley de Stanislavski, que se llama fe y sentido de la verdad. “Eres un pirata, se está hundiendo tu barco y tienes que salvar el tesoro”, esa era la orden. Y no me costaba nada, tenía fuerza para creer en circunstancias irreales. Eso me lo dio mucho la religión y la vida del campo.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Cuando hice esos tests vocacionales, me salió súper humanista y artístico. Con un amigo fuimos a conocer las escuelas de teatro. Fui a la Católica, a la Chile, a La Mayor, a la Vicente Pérez Rosales y a la Finis Terrae. Me acuerdo que cuando entré a la Chile quedé loco, todos eran muy parecidos a mí. De repente se abrió una puerta y salió una mina gritando: “¡Kostia, Kostia!”, y estaban ensayando La gaviota de (Antón) Chéjov. Nadie la cuestionaba, nadie la miraba raro. Y sabía que iba a ser súper bueno en eso, lo había hecho toda mi vida, solo, con el perro, pero sabía que yo podía hacer eso, y que todo el mundo lo estaba ensayando de manera profesional. Pensé: “Esto es lo que quiero hacer”.

Entré a la universidad y fui el primero de mi colegio en entrar a “La Chile”. ¡El primero! Antes la gente no entraba a la Chile porque era como satánica y comunista. Se me abrió la cabeza. Empecé a entender que había otras formas de ver el mundo y a ver la mierda en la que estaba metido... Para no ser injusto, también tengo muy hermosos recuerdos de amigos, de profes y de vivir en un entorno natural; el colegio estaba entre medio de un potrero de puros almendros. Era un lugar hermoso y, también, súper bacán de enseñanza. Tengo un mix.

La Escuela de Teatro está en pleno centro de Santiago. Eso también me cautivó. Todo era muy maravilloso y me impactaba: habían putas, travestis, vagabundos deformes, comerciantes de todo tipo, ladrones y oficinistas; y todo ocurría muy rápido. Siempre que entraba temprano, había un grupo de chiquillas prostitutas transexuales. Cada vez que pasaba por ahí, tenía pánico, pánico de que me enterraran una jeringa con VIH... Una huea que jamás iba a pasar (se ríe), pero todavía tenía el imaginario del infierno, y eso me apasionaba caleta. Quería pasar por ahí pronto, cagado de miedo, pero quería mirar y saber cómo eran y qué hacían.

Gabriel Cañas revela detalles de su personaje en “Generación 98″: ¿Es un villano?
Gabriel Cañas revela detalles de su personaje en “Generación 98″: ¿Es un villano?

Me excomulgué. En la Escuela de Teatro había una marcha de la píldora del día después. Una de las actividades que hicimos fue ir al Arzobispado y todos firmamos una carta que se imprimió y pedimos la excomunión. La firmé, la mandé y para todos mis compañeros fue como una performance artística. Para mí, ese momento fue un destete tremendo. A muchos se les olvidó que hicimos eso. A mí me quedó guardado. Quería salir de los libros y dejar de apoyar una institución con la que no estoy de acuerdo hasta hoy.

Sigo siendo súper religioso. Pero no creo en religiones, el teatro como que se volvió mi religión, la actuación, mi oficio, o vivir en comunidad con mis vecinos: cómo trato de vivir la vida.

Tengo dislalia. Me ha traído caleta de dificultades. Estudio tanto porque me cuesta mucho aprender los textos, mucho, mucho. He desarrollado técnicas. Siempre tuve muchos problemas; me pongo un poco nervioso y cambio palabras completas. Tengo muchas anécdotas de monólogos en obras que digo cualquier huea, jurando que lo estoy diciendo la raja. Una vez terminaba la obra diciendo: “Por esta hecatombe mundial...”. Era un texto súper grandilocuente y yo dije: “La guacamole mundial”, sin percibir el error.

En matemática me iba como la pichula, realmente muy mal. La profesora siempre veía el desarrollo de los problemas y no estaban mal los desarrollos, solamente que en vez de poner “4″ ponía “a”, o en vez de poner “4″ ponía “22″, o “3″ en vez de “b”. Siempre cambiaba alguna cosa y llegaba a otro resultado (se ríe). Siempre me pasó eso, pero nunca se trató o se habló. Supongo que no estaba de moda el problema.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Ser llevado a mis ideas me ha traído conflictos. Igual soy un hueón súper fácil, no soy un dictador, pero sí soy más terco que la conchasumadre. Pero creo que la gracia de la actuación tiene que ver con el diálogo. Soy súper tozudo en en cómo planeo y artículo qué quiero hacer, pero cuando estamos actuando eso pasa a un segundo plano. Nunca entró a un problema tan grande como para que alguien me diga algo y yo siga con mi parte, haciendo caso omiso. Hoy en día me trae más problemas, no en el escenario, sino que fuera, como: “Hueón, falta esta luz”, “No está pintada esa mierda” o “En los vestuarios falta no sé qué”... Ahí, de repente, sí me pongo un poco el controlador. A veces me meto en pegas que no me corresponden tanto.

Gabriel Urzúa es un hermano, un compañero de vida. Él nació el 10 y yo el 8 de enero. Hemos hecho más de 30 obras, películas, teleseries y series. Lo veo todos los días, somos entrañables. En la escuela de teatro nunca fuimos tan amigos, pero empezamos a trabajar mucho juntos y a desarrollar una amistad muy grande, sobre todo de una ética y rigor laboral. Nos potenciamos y somos terriblemente nerds, nos gusta estudiar e investigar. De lo que más hablamos es de trabajo: “Oye, ¿leíste esta obra?” o “estoy haciendo este trabajo para esta obra”. Eso nos une muy fuertemente. También, los años de oficio han generado que al Urzúa lo miro en el escenario y nos decimos 28 cosas al mismo tiempo. Es un lugar muy bonito, seguro y de mucha tranquilidad. Nos hemos peleado, dicho cosas feas. Hemos hecho trabajos entrañables y desafiado a hacer cosas que no sabemos hacer. Y seguimos trabajando juntos.

El viaje que hicimos a Europa, a los 24 años, estaba escrito, fueron demasiadas coincidencias. Me llamó Cristián Plana, que es un director de teatro bacán y conocido. Me dijo: “Voy a hacer una gira de Comida alemana”, una obra en que yo había estado y me había salido. Estaban todos mis amigos y me dijo que “necesito un reemplazo”. Me pagaban los pasajes y todo. Cuando terminamos, me sobró un poco de plata y los cabros me invitaron a viajar. Arrendamos un auto, hicimos un viaje por toda Europa y fue muy entretenido.

¿Una anécdota divertida de Europa? Yo creo que esa primera droga que nos tomamos fue lo mejor. Estaba con el Urzúa. Éramos curados y fumábamos pito, pero súper sanos. Y un día fuimos a la fiesta de una amiga de la amiga de la amiga de la prima que vivía en Francia y nos dijo “tomen”. Nos pasaron unas bolsitas y poom pa’ dentro. Era “M” (éxtasis). No sabíamos qué estábamos tomando, súper irresponsables, y terminamos súper locos, corriendo en pelotas por París. Fue una locura.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Me sigue costando caleta la exposición. Cuando la teleserie está al aire, y uno está con el mismo look del personaje, la gente te ve y te transformas en una especie de Viejito Pascuero. Eso a veces es bonito, la raja y un reconocimiento, pero a veces te enfrentas a una histeria colectiva, sobre todo si es muy grande el espacio o hay mucha gente, que no es tan cómoda y te hace perder momentos. Tuve siete días de vacaciones, y fui a Panguipulli a ver a mi familia. Anduvimos en una feria de cervezas y lo único que quería era pasar un rato con mis amigas y mi hermana. Y no pude hacer nada. Estuve toda la tarde sacándome fotos, con la gente que me manipulaba y empezaban a tener una histeria de: “¡Yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo!”. Empujón para acá y foto por allá. Me empiezo a ir para dentro y no me atrevo a decir nada; tampoco puedes ser pesado. Es todo súper amoroso y cariñoso, pero se vuelve violento físicamente, en el sentido de que no puedo salir. Después se acaba la teleserie, pasan dos meses y vuelves a ser un “NN”. Ahí no tengo problema con esa exposición.

Siempre voy a preferir una teleserie que pase sin pena ni gloria, y poder ir a la feria y seguir haciendo mi pega. Pero eso de ir a un restorán para el aniversario de matrimonio y no poder hablar, es súper molesto. Me da culpa, con mis amigos, con mi pareja y mis papás. Me pone en una situación incómoda donde no puedes decir: “Hey, necesito comer”. Ahí hay algo en mi personalidad, penca, que no lo digo. Tengo muchos colegas que dicen: “Voy a terminar de comer y después sacamos todas las fotos”. A mí me cuesta mucho: sonrisa, foto, foto… Me paso a llevar caleta. Tengo que trabajar para poner límites.

Todos los personajes te invitan a abrir algo. La primera vez que me di cuenta de eso fue con Freddie Mercury, que era súper arrogante. Lo que él más decía es que la arrogancia lo había llevado a ser los bacán que era Queen. Yo en esa época de mi vida era un huasito muy amoroso, quitado de bulla y tímido. Y entrarle a la arrogancia, mirar a mis compañeros y decirles: “Cállate, hueón, yo soy mejor”, fue un mundazo, sentirme y verme mino. Era algo que tenía que desarrollar.

Uno se da cuenta que tiene emociones bloqueadas. Casi nunca me enojo, muy poco, pero actuando es la emoción en que más rápido y más genuina entro, y fuerte, en todo su rango de la ira. Pero en la vida no me enojo. O el erotismo, me daba mucho pudor actuar de sentir placer. Uno va descubriéndose y obligándose, técnicamente, a entrar en espacios vulnerables o bloqueados. Eso te hace conocerte, caleta. Mientras más aún se conoce, más grande es tu abanico de posibilidades como actor.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Las últimas veces que me he enojado es cuando me malentienden por prejuicio, cuando sienten que lo que hago tiene un motor que es demasiado diferente al que tengo... Igual mis enojos son siempre como: “No, no, no”. No paso de ahí (se ríe). Me cuesta caleta enojarme.

La primera vez que tuve que ir a una reunión de tele, cuando me ofrecieron a “Miguelo”, el primer personaje que hice, para El regreso (TVN, 2013), fui con la sopaipilla pasada (ebrio). Carretié, estaba lloviendo, me fui en bicicleta, estaba con una polera musculosa, ojos rojos, seguramente un tufo a copete pésimo. Y llegué tratando de actuar que estaba súper serio y que era responsable. Sucedió súper bien todo; me dio como un “cancherismo”. En esa primera reunión dije que era gay, algo que si hubiese estado sobrio no habría dicho, y al tiro defendí mis horarios. Esa fue ordinaria. Pero igual no soy tan curado hace harto rato. Era chico.

En Perdona nuestros pecados también me mandé una curada buena. Me curé mucho en el lanzamiento del disco de una amiga y se me olvidó que al día siguiente tenía que ir al matinal (Mucho gusto). Se me apagó el celular, me quedé dormido en la escalera de mi casa, con los perros, y desperté por la luz. De repente, Gonzalo (Beltrán, marido) baja y me dice: “Te están llamando, tienes que ir al uber que está abajo”. Me subí al taxi y el conductor dijo: “¡Wooo!”. Estaba hecho corneta. Me fui al matinal y di harto jugo. Canté caleta. Fui con el “Joche” (José Antonio) Raffo. Estaba la María José Quintanilla y Luis Jara. Es de los videos más vistos que tengo en YouTube. Nunca nadie lo supo. Con el tiempo, a la Cote Quintanilla le dije: “¿Te acuerdas de esa vez?”. “Sí”. “Estaba curado como raja”, le dije. “Sí, se sentía”, me respondió ella (se ríe).

Tengo como un rollo súper fuerte, como por ser de U. de Chile, con mi responsabilidad mediática al estar en una teleserie. Siempre he trabajado así y cada vez me voy topando con más gente así. Eso va generando conversaciones, contradicciones y conceptos. Hay un cambio generacional súper fuerte, más horizontal. Ya no está el camarógrafo que es la vaca sagrada porque es amigo del director, ni el actor que se repite en todas. El trabajo del actor no es más importante que el del que está poniendo el foco. La responsabilidad mediática se empieza a contagiar, según lo que cada uno va opinando.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

En la primera reunión para La ley de Baltazar (Mega), que me ofrecieron a Mariano, dije: “Concha-de-tu-madre, ¿cómo hago esto? Qué vergüenza ponerme en la tele a hablar esto”. Mucha gente ve tele y tienes una responsabilidad mediática más fuerte que la mierda. Uno está diciendo cosas que la gente repite, discursos y formas de actuar. Estás todos los días en la once de la gente, en un lugar muy íntimo.

Mariano fue una construcción mucho más política que personal. Fue un salto como intérprete en atreverme a defender un personaje con el cual no estoy de acuerdo prácticamente en nada. Por lo general, uno tiene una vanidad de actor en que quieres siempre que tu personaje tenga el discurso bacán, desde donde uno se siente cómodo, seguro y empoderado. Con este me pasó todo lo contrario: la dificultad era humanizar algo que para mí es más bien demoníaco. Debía naturalizar la violencia que tenía Mariano, del sistema económico que representa, la homofobia de un homosexual, el conservadurismo o la avaricia. Humanizarlo y darle una empatía me parecía súper peligroso, que la gente dijera “pobre, lo entiendo”, “igual tiene razón” o “hay un sentido común en lo que dice”. Sobre todo después del Rechazo y del estallido, me parecía peligroso el ejercicio de: entendamos también a estos hueones, no son unos sacos de hueas, tienen sus razones, creen en cosas, y tampoco es una imbecilidad, hay una lógica. Ese ejercicio me parecía súper aterrador, pero entregarme me dio luces hermosas.

Si queremos acordar cosas en este país, tenemos que entender qué piensa o está haciendo el otro, no polarizarlo todo tan fuertemente y a priori, entender los motores detrás de otra opinión política. Mariano entró en las casas de la gente con esa misma gran contradicción que todos tenemos. Se volvió súper actual, contingente y político. Y me abrió un lugar de interpretación súper interesante.

Al principio Mariano estaba pensado como el villano y fin. Tengo la suerte de que el trabajo fue con el Nico (Alemparte, el director), que cree caleta en en lo colectivo y confía mucho, porque soy controlador, un poco maniático y estudio mucho, o sea, me saco los ojos estudiando muchas horas. Cree a patas abiertas en mi trabajo, y yo le voy contando a él, a los guionistas, a la continuista, a vestuario, y a todo el mundo le voy chorreando ese trabajo, y vamos generando un trabajo colectivo que se va moldeando.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Yo sabía que era la escena que se me venía (cuando Mariano le dice a Baltazar que es gay), porque era el gran hito que le iba a ocurrir en el capítulo 40. Todos los episodios los construí para llegar a eso. Cuando me llegó la secuencia la leí mucho. Era caleta de texto, eterno. Ya después de estudiarlo, desmenuzarlo, empecé a aprenderlo, mucho antes de que me tocara la escena. Sabía que iba a ser tan removedora como conmovedora, tanto por mi propia historia o como por lo que iba a significar para el personaje; tenía que saberla como el Padre Nuestro. El fin de semana antes me fui a la casa de mis viejos en Curicó. Fue súper loco aprendérmela en una pieza donde escuchaba cómo mis papás jugaban con sus nietos. Si bien tengo una historia muy diferente a la de Mariano, igual me pasaban cosas. Me daba mucha pena… No sé qué me daba pena en verdad…

Son momentos importantes en la vida, cuando uno sale del closet. Sobre todo de cómo estaba articulado Mariano: era un hueón que amaba a su padre, que había seguido la ley de su padre en todo sentido, muy conservador y en un lugar súper rural. Eso sí pegaba mucho con mi vida. Ese germen inicial que compartíamos sí me conmovía. Salir del closet con mis papás fue tranquilo. También fue difícil, porque no lo veían. Vivíamos en un ambiente en que creían que ser gay era porque te habían violado, o porque estabas drogadicto y te terminas confundiendo... Un nivel de poca sabiduría y entendimiento sobre el problema.

Siempre fui muy vergonzoso, humilde y simpatiquito. Con Mariano tuve que aprender a decir las cosas que pensaba, de mal modo y muy concreto, sin ningún tipo de lubricante. Después de cuatro horas de estudio, llegaba a mi casa y le decía a Gonza, mi marido: “¡¿Está lista la comida?!”. Pero porque llevaba cuatro horas en ese rollo. Si venía de grabación y estaba todo el día siendo antipático, quedaba medio pasadito. Pero para eso hay técnicas, me sirve mucho la bicicleta, entro al parque, respiro para hacer un corte y volver a establecer los márgenes de lo que soy.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

La mejor teleserie que he hecho es Perdona nuestros pecados (Mega). Me gusta mucho lo que se encontró en La Ley de Baltazar, por la tecla actoral, el tratamiento de las cámaras y la locación (Cochamó); me parece que hay un salto. Creo que hay algo un poco más natural, más fome, pero que lo sube un poco a algo que es más serie y menos tele cebolla; y se da la posibilidad de que haya un Mariano, que no es el malo y fin. Pero Perdona nuestros pecados tenía una genialidad en el guion y todos los personajes eran terriblemente interesantes.

No veo teleseries desde Oro verde (TVN, 1997) o Machos (Canal, 2003), no sé cuál era antes o después. Nunca me interesaron tanto.

Gran Avenida es la primera película que grabé, al mismo tiempo que Tarde para morir joven (de Dominga Sotomayor). Pero partí antes con esta y, en verdad, el proceso de creación fue terrible de largo. Nosotros estábamos haciendo una obra que se llamaba Donde viven los bárbaros, y el director la vio y me dijo: “qué buena, ¿cómo crearon este guión?, qué increíble”. Y yo soy bien amigo de él; le enseñé toda la cuestión y estuvimos dos años haciendo un proceso teatral para encontrar el guion de la película: nos juntamos, improvisamos dos horas, una vez a la semana, por dos años. De ahí pasaron otros dos años, llegó con un guion, después grabamos la película y, un año después, re-grabamos. Ahora está saliendo la película (se estrenó el 13 de abril en cines).

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Mi personaje, Ronald, me gusta pensarlo no con una tridimensionalidad tan grande como uno siempre construye los personajes, sino como una víctima de una ciudad violenta. Él es el resultado de vivir en una gran ciudad como esta, donde siempre nos están obligando a someternos a situaciones violentas que las naturalizamos cada vez más. Él es alguien que no logró entrar por el embudo y ser un hueón bacán, sino que está siendo siempre víctima de la violencia de la ciudad: el taxista que te dice “¡ahueonao, fíjate para dónde vas!”, que subieron 30 pesos el Metro, que tiene que atravesar todo Santiago para llegar a su pega, o que trabaja, trabaja, trabaja, trabaja, y que es una ciudad cara, no le alcanza y tiene que mantener a su hija... La ciudad en sí misma es un lugar mucho más rudo por el sistema en el que vivimos.

La vida santiaguina me gusta (en Recoleta, a un costado del cerro San Cristóbal), porque tengo un espacio donde tengo árboles de granadas, perros, cuatro gatos y un gallo, como un mini campito. Eso me da un respiro de mi vida en la ciudad. Me traslado en bicicleta, entro y salgo por el parque. Me relajo. Estoy atado a esta ciudad porque me gusta mucho actuar, y no tengo tanta alma de gestor cultural. Feliz me iría a vivir a otro lado, pero tendría que ir a gestionar un proyecto desde cero, armar un grupo o hacer talleres. Pero ese no es tanto mi rubro y no lo hago tan bien; no me interesa tanto. No uso locomoción colectiva ni auto, nunca, ando en bicicleta para todos lados. Vivo la ciudad de la manera más cómoda para mí y, si eso significa que tengo que trasladarme una hora de un lado a otro en bicicleta, prefiero eso.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Si no hubiera sido actor habría sido cantante. Todavía no es tarde. Hice hartos intentos, harto rato, de hecho, tengo un disco entero medio grabado. Requiere una decisión: “Ya, vamos, trabajo en esto, voy a gastar plata, trabajaré en esto por un buen rato y después veré”. En la pandemia tuve cuatro intentos de hacerlo y siempre pasaba algo.

En la universidad era súper piola. Al principio seguía viviendo en Pirque, no estaba el Metro en Puente Alto. Era toda una travesía, tenía que irme en Metrotren; el último salía como a las 22:00, y de ahí devolverme de Nos a Pirque era un culo. Entonces no carreteaba nunca. En tercer año me cambié a Santiago, al lado de la universidad, y salí del closet. Empecé a soltarme, a mostrarme más, bajé de peso y me puse más fit.

Me dicen “Cañas”, caleta. En el colegio, un compañero me decía “En Serio”, porque me las creía a todas. Me hueveaban todo el día con eso. “Cañas, se acaba de caer un árbol”. “¿En serio?”, respondía yo.

¿Un sueño pendiente?... Creo que soy súper afortunado. Me acuerdo perfectamente, a los 30 y pocos, estar terminando una función de Mercury en el Municipal de Santiago, un teatro con el que uno sueña, y más encima con una obra que yo era heavy protagonista: hice el saludo final y sentí que había cumplido el sueño de mi vida. Recordé la sensación del sueño que tenía cuando chico, que seguramente era muy diferente en imagen, pero logré la esencia de sentir y hacer algo así. Ahora, ¿qué me gustaría cumplir de aquí a mis 60 años? Todavía no lo tengo tan claro. Creo que sería estar sano, seguir actuando y haciendo cosas, no solo físicamente, sino que estar poniéndome dificultades, no arranarme nunca.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Una cábala es que siempre, antes de actuar, invoco a los dioses del teatro, agradezco que haya público, tener trabajo e invito a algún actor muerto a actuar conmigo. Digo que “el que quiera venir que venga y jugamos juntos acá en el escenario”. Siempre trato de “acompañarme” por alguien. Nunca me sé sus nombres. Me encanta la idea de que el teatro es un rito, sagrado: una magia que ocurre en algún momento exacto.

Una frase favorita sería “hay que escuchar” o “hay que esperar”. Siempre me sirve, porque soy acelerado, muy estructurado y a veces me cuesta esperar. Sobre todo actuando, es algo fundamental, estar ahí, en el momento, escuchar al compañero, esperar a que ocurra lo que tenga que ocurrir.

De chico trabajé caleta en el Líder, en bodega, y de reponedor. Hacía animaciones de cumpleaños o en los típicos eventos de actor recién egresado, como ser el elfo en el lanzamiento de un auto

Mi primer sueldo —que me permitió más que pagar un arriendo y tomarme una piscola— fue por un musical, Pif: 500 lucas. Lo guardé completo. Y la primera vez gasté plata en algo para mí fue cuando compré una cama.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

No es un pasatiempo tan oculto, pero me gusta caleta viajar y bucear. Ahora quiero aprender a tirarme en paracaídas y parece que haré un curso para ser paracaidista. Una vez me tiré: nunca me dio miedo, sentía que volaba y me gustó caleta. Me gustan los deportes sin motor, yo y la naturaleza.

Escucho caleta de cantantes, no tengo un estilo. Me gusta la música más negra. Pero, en verdad, escucho voces. Me gustan los cantantes que cantan bien, Jeff Buckley, Aretha Franklin o Pedro Aznar. Puedo pasar por varios estilos si me gusta mucho cómo canta esa persona. Puedo pasar tres años escuchando cinco temas.

El personaje favorito que he hecho... Acabo de terminar Morir de amor, y lo pasé súper bien haciendo esa obra, porque es realmente conectarme con el juego. La actué cómo realmente actuaba solo con mi perro cuando era chico. Tengo que abrir eso en mí, esa inocencia de estar arriba de un escenario y jugar. Y hoy en día el juego es mucho más complejo, porque tienes infinitas más herramientas en todo sentido; se vuelve mucho más entretenido, peligroso y desafiante.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

Admiro a la actriz Paulina Giglio, no es tan conocida, es de teatro. Tiene un rigor implacable, eso me parece apasionante. Nunca la he visto trastabillar. Yo, por el contrario, tengo que armarme un rigor muy grande, porque si no sería un flan derretido arriba del escenario, estaría sólo equivocándome. Ahí tengo un plus como actor en el que del error saco algo interesante, pero mi actuación siempre es puros accidentes. Ella no. De teleseries, hay miles de actrices muy, muy buenas: Amparo Noguera, Paulina Urrutia, Daniela Ramírez, Gastón Salgado... Admiro a harta gente... Al Urzúa, también tiene eso implacable, no se equivoca; me contiene harto en mis errores.

He llorado con miles de películas. La última que vi, que me hizo recagar, se llama Close, una francesa nueva. Son dos niños, que no sé si son pareja pero se aman, y se trata de eso. Súper linda, de hecho, ni lloré, pero he llorado dos semanas sólo por acordarme. Me removió caleta.

Soy capricornio. Creo caleta en la astrología, pero no leo el horóscopo diario. Sí creo en que uno tiene una huella gravitacional energética del día que nace: los astros están de cierta manera y eso genera cierto ímpetu o energía en uno.

Si pudiera tener un superpoder sería respirar debajo del agua y volar.

Gabriel Cañas
29 Marzo 2023 Entrevista a Gabriel Cañas, Actor. Foto: Andres Perez

El placer que más me da vergüenza es Mariah Carey, que me fascina cómo canta. La encuentro súper chula y todo lo que la rodea lo encuentro de mal gusto. Sin embargo, puedo pasar muchas horas escuchando cómo canta: qué chucha hace para hacer lo que hace.

Si pudiera invitar a tres personas a un asado sería... A ver, me gustaría que fuera gente representativa de cierta época, para tratar de entender esa época: Los primeros hueones que empezaron con el lenguaje, que sean bien monos, los primeros que empezaron a hablar, o cuando empezó la agricultura y la propiedad privada. También me gustaría un griego mino (se ríe), para entender cómo era esa vida, todo ese prejuicio que tenemos de la sexualidad. Y más actual, con un mapuche precolombino, desmitologizar el rollo del “buen salvaje”, de que eran todos bacanes y la cosmovisión, tal vez entender qué tan charchas eran (ríe otra vez).

Gabriel Cañas es —voy a intentarlo— un artista, una persona súper estructurada, amante de sus amigos y relaciones más íntimas... un ser humano súper en proceso. Trato de separarme harto de categorizarme como “soy estructurado” o “soy obsesivo”. Sí, soy eso, pero me gustaría pensar que soy un ser humano en proceso a flexibilizarse.

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