La Firme con Nacho Gutiérrez: “Cuando cuento públicamente que soy gay es porque tengo esperanza”

Nacho Gutiérrez se prepara para estrenar El Purgatorio (Canal 13). FOTO: Andrés Pérez

Foto: Andres Perez
Nacho Gutiérrez se prepara para estrenar El Purgatorio (Canal 13). FOTO: Andrés Pérez Foto: Andres Perez

El comunicador está feliz y pleno, más ahora que estrenará el nuevo estelar en vivo de Canal 13, El Purgatorio. Sin embargo, la senda ha tenido de dulce y amargo: una infancia de ensueño, grandes recuerdos en SQP y Primer Plano, amores, quiebres, un traumático juicio con CHV, exitismo, lecciones y descubrirse a sí mismo.

Se mueve con soltura de un lado a otro en el patio central de Canal 13 en Inés Matte Urrejola. Luce serio, a menos que alguien, como la meteoróloga Michelle Adam, se acerque a conversarle. Nacho Gutiérrez (47) lleva puesto un largo abrigo y unos lentes oscuros que ocultan su rostro. Se toma las fotos como si fueran parte de su rutina, obedece pacientemente a las instrucciones del fotógrafo. Parece distante, desconfiado.

Al sentarse en una sala de reuniones, se quita los lentes, y aparece su sonrisa característica que sólo se desvanece ante las penas del pasado. Recuerda su niñez en Constitución, sus adolescencia en Estados Unidos, su curiosa entrada a la TV, sus nostálgicos años en SQP y Primer Plano, etapa que se quebró con una traumática salida luego de sendos juicios contra CHV, tras ser discriminado por su orientación sexual en 2016, una herida que sigue curando. Se recuerda como un comunicador “trabajólico” y “exitista”. Sin embargo, evolucionó. La vida le enseñó.

Hoy dedica a ser feliz: sus afectos, su agencia de publicidad, su labor en fundaciones y el inminente estelar, El Purgatorio, que animará en vivo y en directo desde el 3 de agosto. Habla de su matrimonio; de sus amistades entrañables con Pamela Díaz y Fran García-Huidobro; rememora una dolorosa infidelidad; e incluso a un tierno y frontal Ítalo Passalacqua; sincera sus “temas pendientes” y mucho más.

LA FIRME CON NACHO GUTIERREZ

Tuve una infancia extremadamente feliz en Constitución. Y mantengo un entorno de mucho amor, que es súper importante para ser feliz. Sería muy distinto si hubiese crecido en Santiago; las capitales te condicionan un poco a ser más desconfiado y temeroso. En “Conti”, como es mucho más chica, crecimos sin que nadie nos dijera con quién juntarnos ni a dónde ir. Vivíamos con mucha libertad. Teníamos la cultura de pedir fiado en la esquina y pagar a fin de mes.

Tengo unos papás (Romilio y Gabriela Castillo) muy presentes, cariñosos y extraordinarios, que siempre me han guiado hacia el bien. Desde muy chiquititos nos enseñaron que había que estar para las personas que lo están pasando mal. Hoy es mi gran raíz para trabajar en fundaciones que me remueven el alma.

Ignacio Gutierrez
Nacho homenajea y destaca cómo lo criaron sus padres, Gabriela y Romilio. Foto: Andres Perez

Era absolutamente teatrero y deschavetado. Participaba en todas las obras de teatro que existieran en el colegio o en la comuna. Se hacían varias actividades comunales durante el año como la Fiesta de la Primavera o la Semana Maulina, en que lo importante era pasarla bien; yo era el abanderado de algunas candidaturas y otras cosas más. En la vida hay que ser deschavetado. Una vez en “Conti” dije que quería estudiar periodismo para trabajar en la tele, y todo el mundo me decía: “Pero si no conoces a nadie en la tele”. Hay que tener una maleta llena de sueños.

A Constitución sólo llegaba TVN, pero igual me parecía muy mágico todo lo que pasaba en la tele. Veía mucha tele. Después, cuando llegó Canal 13, que fue un gran evento, y después Megavisión (Mega), yo veía todos los programas. Me acuerdo de haber visto Sábado gigante cuando el canal cumplió 25 años, y yo lo vi las 25 horas. Y mis papás me decían: “¿Pero por qué eres tan distinto a tus hermanos?”. Me entretenía mucho, y me causaba mucha intriga ese mundo: las cámaras, la magia de hacer un programa y la sensación de estar en vivo.

Nacho Gutiérrez
Nacho se muestra frente a la cámara en los pasillos de Inés Matte Urrejola. FOTO: Cedida por Canal 13.

Fui tres veces a Estados Unidos de intercambio, y el cambió con Constitución fue heavy. Desde chico me llamó la atención, estaba lejos de ser un niño sin inquietudes. Mi papá nos llevaba mucho a viajar y era súper distinto a “Conti”; uno volvía y no no habían micros, taxis ni colectivos. Tenía 13 años, muy chico, y había una forma de ir de intercambio por el colegio; y mi papá me dijo que si daba una buena prueba y quedaba en primer lugar, podía ir. Y quedé primero. Cuando volví, mis papás pensaron que “ya, OK, Ignacio está contento y tranquilo”. Y dije: “no, me quiero ir de nuevo y terminar el cuarto medio en Estados Unidos”. Tenía esa inquietud, quizá por haber visto muchas películas y tele; quería tirar el diploma al cielo como en las películas (gringas), jajaja.

Me fui a EE.UU en 1992 y 1993. Tuve la suerte de vivir con una familia, que considero mi “mamá gringa”, mi “papá gringo” y mis “hermanos gringos”; mantengo comunicación con ellos a diario. Vinieron para mi matrimonio y fueron testigos. Son muy importantes en mi vida, más allá de que nos hablemos el mismo idioma; hablo inglés, pero ellos no tienen idea de castellano. Han venido para todos los eventos familiares importantes desde esos años.

Estuve detenido en EE.UU. En Chile hacía la cimarra, y con mis compañeros nos íbamos a la playa en Constitución. Y pensé que allá, como estaban las puertas abiertas del colegio, igual podía hacerlo. Y allá, por ley, no pueden haber jóvenes en la calle (acá tampoco pero no se fiscaliza). Me llevaron preso con dos amigos por estar fuera en una plaza en horario de clase. Fue difícil porque yo había visto a los policías en las películas. Fueron minutos de terror, pero después llegó mi “mamá gringa” a sacarme, indignada. Pero yo, con 15 años, no tenía la conciencia. Estábamos los tres sentados en un auto policial, aterrados. Pensamos que nos ibas a deportar. Lo tomo con humor.

Ignacio Gutierrez
El animador recordó cuando estuvo detenido en EE.UU. por hacer la cimarra. Foto: Andres Perez

No alcancé a buscar la tele. Cuando estaba en una fiesta, ya había terminado en la universidad, y me ofrecieron comentar cine en un canal de cable. Me acuerdo perfecto, fue después de una gira de Miguel Bosé con Ana Torroja. Se me acercó una productora y me preguntó si me gustaba el cine. Me propuso ir a un casting, me pasó su tarjeta y dije altiro que sí. Creo que me encontró buen mozo, aunque hoy día uno llega a la tele por otras razones; quizá le llamó la atención la forma de bailar con unos amigos, tipo 2:00 AM. Y el lunes llegué, estacioné arriba de la vereda porque no había estacionamiento, puse los intermitentes y el comentarista de cine no había llegado. Y fui al aire. Me generó una sensación muy entretenida, que me genera hasta hoy al estar en vivo en un programa; es difícil de describir: entre adrenalina y alegría. Parece que lo hice bien

Una vez que terminé periodismo hice mi grado en Estados Unidos, y había posibilidades de quedarme allá, pero sentía que tenía que estar en Chile. Mis viajes o haber vivido en Francia o Italia eran cosas que me llenaban el alma, pero tenía que hacer una carrera en Chile. He tenido la posibilidad de trabajar en cadenas internacionales después, pero me gusta Chile, y mi vida la hago con mis afectos; y tener a mi hermanos, a mis papás, a mis suegros y mis cuñados cerca para nosotros es súper importante; hoy habló “para nosotros” por mí y Rodrigo (Macaya). Antiguamente hablaba en singular.

Ignacio Gutierrez
El animador, en su momento, tuvo chances de hacer su carrera en el extranjero, pero eligió Chile. Foto: Andres Perez

Siempre he tenido buena relación con las personas. Aunque sin duda que era distinto (a mis pares); iba a un cumpleaños y mis papás me decían que cantara y yo cantaba, no tan bien, pero era simpático; era muy niño muy parecido al niño de Up (Russell); yo veo Up y era yo. Y en Estados Unidos era divertido, porque me pedían que hablara inglés y para mí era chistosísimo.

Cuando viví en Francia, tuve un amigo alemán por el cual empecé a sentir celos; ahí me di cuenta que era gay. Nunca he tenido muchos cuestionamientos en la vida. En cualquier etapa siempre he sido normal, pero guiado por la pasión, que es lo mismo que cuando uno trabaja en la tele: sin pasión no funciona, mejor buscas otra pega… En fin, tenía una relación muy cercana con ese amigo, y hasta hoy tenemos un vínculo súper importante, a pesar de que vive súper lejos y hablamos solamente en francés. Él me hizo ver que efectivamente yo era gay, porque sentía celos cuando él estaba con otra persona y me incomodaba cuando no salíamos un viernes. Pero finalmente fue muy generoso en poder abrirme las puertas de un mundo. Hoy soy un hombre muy feliz.

Ignacio Gutierrez
Nacho recuerda que fue un amigo el que le hizo darse cuenta que era gay. Foto: Andres Perez

Tenía 21 años, igual era el chico cuando regresé a Chile tras darme cuenta que era gay. Uno conoce a sus papás, y a nadie se le olvida cuando sale del closet con la familia; distinto es hacerlo públicamente, porque ahí cada uno tiene el derecho de hacerlo o no. Como uno conoce a sus papás, por eso hay gente que lo enfrenta con temor, y es lícito, y ojalá que cada día sean menos; y otras personas lo enfrentan con amor. Cuando volví a Chile me tocó hablarlo con mis papás, y yo sabía cómo iba a hacer su recepción: buena.

Cuando cuento esto públicamente es porque, de verdad, tengo la esperanza de que, si hoy día van a haber 10 mil personas o familias que van a apuntar con el dedo a sus hijos y distanciarse de ellos; y mañana esa gente lee esta entrevista, y quedamos con mil personas que van a ser un poco más felices, me doy por pagado.

Ignacio Gutierrez
El comunicador habla abiertamente de su orientación sexual con la esperanza de generar cambios en la sociedad. Foto: Andres Perez

En el inicio de SQP (CHV) estaba Cristián “Chico” Pérez, Carola Julia y Jennifer Warner y yo; después se incluyó Ítalo Passalacqua con Felipe Avello. Y empezó a crecer el programa, pero siempre tuvimos una relación muy cercana y cariñosa con todos. Nos tocaron momentos muy buenos para estar juntos, y apoyarnos en otros muy malos. Es imposible que no le tenga cariño a todos los que pasaron; nunca se me va a olvidar nadie. Jennifer está afuera, Carola fue a mi matrimonio y Cristián incluso tocó música. Con algunos pasamos muchos meses sin hablar, pero la cosa está intacta. De repente hacemos una junta y lloramos de la risa; nos acordamos de tantas huevadas que hicimos. Los momentos de Avello no son recuerdos porque los veo todos los días, y me veo cuando tenía veintitantos años, y me cago de la risa... Y pienso: “¿Cómo éramos capaces de hacer eso a las 12:30?”.

Tengo lindos recuerdos de SQP. De repente nos tomábamos unos pisco sour antes de salir al aire, como contó Pancha Merino… La gente pensará que era de marzo a diciembre, y no. Era sólo en la época del Festival de Viña, que es muy distinto; la Pancha debiera acotar, jaja. Uno a los 25 años se tomaba tres pisco sours y al otro día estaba como avión. ¡Pero hoy día no! No es posible. La época de Festival era de mucho relajo.

Nacho Gutiérrez
Nacho junto al naciente equipo de SQP, Jennifer Warner, "Chico" Pérez y Carola Julio.

Me encantaba la opinión de Ítalo Passalacqua. Un consejo que me marcó fue que “disfrutara lo que hago”. Ítalo sentía que en algunos momentos, en Primer Plano o en SQP, y tenía razón, que yo al aire era mucho más rígido que cotidianamente. Me decía: “¿Por qué ese Nacho que vemos en la vida diaria nos lo llevas a la tele? Sería un hitazo”. Ese el camino que tengo ahora cuando reemplazo en el matinal (Tu Día) o lo que veremos en El Purgatorio (el nuevo estelar de Canal 13, desde el jueves 3 de agosto): soy yo, con sentimiento humor y relajo. Mi retorno en la tele tiene que ver con que si alguien me pide hacer un personaje, no estoy dispuesto, sí a pasarla bien cómo soy yo. Esos consejos me daba Ítalo.

Ítalo era un hombre tremendamente cariñoso. Nunca se le olvidó un cumpleaños, ningún detalle, ni siquiera olvidaba los santos. Por Ítalo me acuerdo que el 31 de julio es San Ignacio; él llegaba con un regalo. Él y el Pato (Patricio Herrera), su pareja de toda la vida, siempre fueron muy cariñosos con nosotros, los “jóvenes” que estábamos alrededor de él. Cuando Ítalo salió de TVN por un escándalo bien grande, nos juntaron en el canal (CHV) para preguntarnos qué pensábamos de que él se integrara después de este escándalo, y ninguno se demoró más de un segundo en decir que “estaríamos súper felices”. Y hasta que lamentablemente murió, Ítalo era un tremendo aporte. Se metía en varias polémicas, pero lo hacía desde la honestidad. Perdió muchos amigos también, pero lo hacía porque era lo que consideraba justo.

Cuando teníamos capítulos que a Ítalo no le gustaban, nos los decía al aire en pleno programa. Eso se valora. A veces no le gustaban porque, según él, siempre había que hacer todo tipo de preguntas, y él quería fuéramos más tajantes con la gente. Y a veces uno no lo era, sobre todo si tienes compañeros o amigos, que tiendes a ser naturalmente menos tajante. Ahora será mi desafío cuando, por ejemplo, tengamos a Pamela Díaz en El Purgatorio. Puede que sea un poco complicado, pero voy a tener a Ítalo en mi mente.

Ignacio Gutierrez
Nacho tiene los mejores recuerdos de Ítalo, como un hombre tierno y frontal. Foto: Andres Perez

Fue muy difícil cuando me fueron infiel. Jordi Castell, Felipe Avello y Fran García-Huidobro jugaron un rol súper importante de contención. Nunca me había pasado. Tuve una relación muy larga de diez años, no era cualquier cosa, y me tocó precisamente que la Fran con otro amigo, Guido Vecchiola, me contaran que me estaban gorreando hace mucho tiempo (ocho meses). Empecé a cuestionarme todo lo que viví en el último tiempo, tenía la sensación de que era mentira cuando salía a algún lugar o cuando me dijeron “fui a tal lugar” o cuando me dijeron “el fin de semana voy a ir con tal persona y estaré el fin de semana lejos”. El dolor fue tan grande que yo no podría ser infiel. Por eso mi relación la cuido tanto.

Me acuerdo que la Fran estuvo conmigo todo el día, y otra gente del equipo de Primer Plano también, apañándome y acompañándome para que no hiciera leseras o llorara de más. Luego, el lunes siguiente fui a trabajar. Cuando uno vive un dolor tan grande, y vuelves a trabajar a un lugar en que hay afecto, todo se hace más fácil porque hay confianza. Fue una forma de acercarme mucho más al equipo de SQP y Primer plano. Todos estuvieron muy cerca mío, hasta que sané el alma. Pero fue un tiempo largo, y metí la pata entre medio; traté de establecer relaciones sabiendo que te pueden ser infiel, entonces esas relaciones no lograron ser tan verdaderas. Hasta que años después encontré a Rodrigo. Y a esas mismas personas que me contuvieron, fue bastante mágico verlas reunidas para mi matrimonio, deseándome lo mejor. Las junté a todas en la misma mesa.

No me arrepiento de nada que hayamos publicado en Primer Plano (CHV), porque yo soy súper cuidadoso con los roles en los programas de tele. Esa frase de “yo no tengo amigos en la tele”, que dicen muchos, me carga; uno debe tener afectos en los lugares de trabajo, porque sino: ¿cómo funcionas? En el caso de Pamela (Díaz), Fran García-Huidobro o de otros amigos de la tele, lógicamente que al presentar una noticia sobre ellos es incómodo. Pero también prefiero transparentar. Cuando era más chico trataba de mantenerme más objetivo, pero hoy día, ya que estamos todos más grandes, siempre pongo primero sobre la mesa: “Ella o él es amigo, y mi opinión es la siguiente...”, y ahí la gente evaluará.

Ignacio Gutierrez
A veces, en Primer Nacho el periodista no pudo eludir el conflicto, a hablar de sus amistades famosillas. Foto: Andres Perez

Una vez la Pamela (Díaz) me amenazó en pleno Primer Plano por un “Escándalo de la semana” en que revelamos que le ponían los cuernos. En esa época ya era amiga mía. Estábamos en vivo con la nota al aire y ella no lo creía. Me empezó a enviar mensajes de texto a mi BlackBerry, y me decía si no sacaba la nota iba a contar una intimidad mía y otras cosas. Yo estaba muy nervioso, porque lo que estaba pasando era verdad, y la Pamela seguía y seguía. Finalmente la nota dejaba bien claro lo que le estaba haciendo un expololo. De ahí dejó de enviar mensajes.

La Pamela nunca me lo agradeció ni me dijo nada, pero con ella tengo una relación en que, primero, el sentido del humor es súper importante. Es una mujer tremendamente cercana a mí, porque además hemos estado juntos en minutos súper difíciles para ella, y para mí: que haya sido testigo mío en un juicio contra un canal en que ella trabajaba, habla de ella, de que es una mujer fuerte. No le dicen “La Fiera” por cualquier cosa. Y agradezco que esté cerca mío... Ahora se va de viaje y le estaba pidiendo unos encargos.

Hablo mucho con mis afectos, me hago el tiempo. El domingo hablé con la Pamela, me contó que se iba de viaje, y tenemos un almuerzo pendiente de la vuelta. Para mí, volver a trabajar con Pamela Díaz es un tema pendiente. Lo quiero lograr, más temprano que tarde. Me encantaría hacer un programa de tele con ella, porque saca lo mejor de todos nosotros, que son los ataques de risa que a uno nunca más se le olvidan. ¡Así que vamos, Pamela, que podemos! Nos juntamos hace un buen rato y trabajaremos para que alguien crea en nosotros y lleve nuestro proyecto al aire. Es una mujer que tiene que estar al aire, porque genera cosas buenas en la gente.

Nunca he tenido problemas con los comentarios que puede hacer un periodista sobre mí, porque estamos expuestos a las cosas buenas y a las malas. Evidentemente hay momentos súper incómodos de animadores que hoy son mis compañeros de este y otros canales, en que han habido problemas como que los tomaron detenidos u otros temas legales; puede hacer mucho, sólo tratar de ser siempre justo.

Los programas farándula, a los que muchos apuntaban con el dedo, fueron los primeros en hablar, por ejemplo, de que las pensiones alimenticia no eran voluntarias, de que evidentemente no se podía manejar con trago, de que tú no me podías pegar a un periodista que te caía mal; fueron los únicos que no avalaban la violencia, y eran los programas más libres en esa época. Hoy todos los programas son absolutamente libres, pero cuando partí en SQP, no podíamos mencionar la palabra “marihuana”, no se podía hablar bien ni mal, porque, según el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), era una apología a la drogadicción. En esa tele crecí. Ahora, cuando veo que hacemos un debate abierto sobre el tema del consumo, me parece que Chile ha avanzado. Pero fuimos los primeros.

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Nacho destaca a los programas faranduleros como pioneros abordar temas peliagudos de la época. Foto: Andres Perez

Fui muy exitista, influenciado por una pareja. Era bien cansador, porque no disfrutaba el camino. Había una una frase que me carga: “Vales lo que marcaste en tu último programa, cuánta sintonía”. En esa época, en la noche, a veces teníamos programas en que marcábamos sólo 15 o 16 puntos, y salíamos con sensación de fracaso y derrota: esas cosas te guiaban en el día a día. Me iba achacado a mi casa. Eso no puede ser. Hoy disfruto mucho más de la tele.

Antes yo me validaba en cosas, lugares o compras. Cuando más chico vas tratando de descubrirte, pero también tienes buenas y malas influencias; yo tenía una mala influencia en esa época por una pareja. Hoy soy completamente distinto y vivo infinitamente más feliz, porque no tengo apego a las cosas, no me interesan los autos que se manejan, ni los restoranes a los que vas, no me interesa aparentar absolutamente nada. Ese camino lo hemos hecho todos los chilenos también. Me interesa ser feliz y hoy día vivo rodeado absolutamente de puro amor. Si las personas no te van a sumar, prefiero mantenerme más lejos.

En una época que estaba soltero, me empecé a encontrar conmigo, con lo que yo vibro, que es ayudar, hacer yoga y los ataques de risa. Por mucho tiempo básicamente trabajaba 20 horas al día, y nadie me dijo que estaba mal; me hubiese encantado que alguien me lo dijera, y que había que disfrutar más la vida. Ahora soy súper distinto, vivo mucho más libre. Cuando uno habla de madurez tiene que ver con vivir cómo tú quieres, en plena libertad.

Ignacio Gutierrez
Hubo una etapa de soltería que le permitió al periodista encontrarse consigo mismo. Foto: Andres Perez

La semana pasada fui a comprar a una feria que está muy cerca de mi casa, y la gente me decía: “Pero qué hace usted acá”, y les contesté: “¿Por qué yo no debiera estar acá? ¿O usted espera que las verduras a la casa lleguen por ósmosis”. La gente se lo toma con humor. Aparte, voy una vez a la semana a distintas comunas, que están lejos de donde vivo, a generar cambios en las personas. Eso me generó una gratificación súper grande.

Después de los juicios por discriminación contra CHV (iniciados en 2016), estaba con la sensación de desconfianza o temor cuando Canal 13 me propuso ser parte del matinal para el Festival Viña. Empezar todo de nuevo. Me pareció súper bueno. Pero justo antes de llegar a Viña estaba lleno de ansiedad. Era como si fuera mi primera vez. Tenía temores. Pensaba: “Voy a estar al aire, ¿cómo lo voy a pasar?”. Había salido del Buenos Días a Todos (TVN) porque no daba más; tenía un estrés muy grande, como todos los chilenos, de haber vivido al aire la pandemia. Difícil. Estaba lleno de sensaciones, de ansiedad, y quizá alguna duda de haber tomado la decisión correcta. Pensaba: “Si yo estoy tan tranquilo en mi agencia de publicidad, ¿por qué exponerme de nuevo?”. Y me sentí muy tranquilo, muy en mi casa. Después, cuando el canal me pidió formar parte de proyectos como El Purgatorio, nunca lo dudé. Así ha sido mi relación con Canal 13.

Ignacio Gutierrez
Nacho fue discriminado por los ejecutivos de CHV de ese entonces, una herida que hasta hoy sigue sanando. Foto: Andres Perez

Creo que mi historia con la discriminación en CHV nunca se va a sanar. No, no. Sigo en terapia. Siempre. Eso pasa cuando los golpes mezclan lo personal con lo laboral, y tan expuesto en algún minuto; sabía que al demandar habría una exposición muy grande. Lo que me calma es que ahora todos los chilenos tienen acceso a ese fallo para que no les pase nada en sus pegas. Viví momentos súper difíciles para que otra gente sea más feliz; en ningún lugar se debe discriminar a nadie. Sé que marqué una señal. Mucha gente se habría quedado callada por razones lícitas, porque se te bloquea la pega y te quedas sin proyección, da lo mismo si en la tele, un municipio o empresa. Se marcó un precedente. No sé si alguna vez se va a sanar, pero lógicamente el trabajo con TVN fue muy bueno y con Canal 13 ha sido increíble.

Creí que no volvería a la tele cuando me fui del Buenos días a todos en noviembre del 2020. Alguna gente me decía: “¿Cómo vas a renunciar a un matinal?”. Me parecía muy divertido, como si fuera lo único en la vida. Fui con los ejecutivos de TVN, a los que les tengo un gran cariño, a decirles que no quería más matinal, porque tenía otros desafíos, que era crear mi agencia de publicidad, mi trabajo de escritorio, con mi lápiz, computador y todas esas cosas. Estaba súper tranquilo, con gente que quiero mucho, con un equipo muy chiquitito y haciendo una pega increíble, y es algo que no estoy dispuesto a dejar. Por ejemplo, ahora estoy en esta entrevista y en la tarde me voy a mi oficina. El otro jueves partimos El Purgatorio y el viernes tengo que hacer trabajo de escritorio en mi oficina, pero me llena el alma.

Ignacio Gutierrez
Sus pasos por el Buenos días a todos (TVN) y Canal 13 le han permitido volver a confiar en la tele. Foto: Andres Perez

La mayor presión del Purgatorio es ir en vivo. Competir con Gran Hermano (CHV) y la teleserie nocturna de Mega (Generación 98) me parece de una adrenalina extraordinaria. Hacer tele en horario prime, en vivo y con la escenografía impactante que tenemos, me parece extraordinario. Y encuentro súper bueno que Canal 13 se atreva a volver a los estelares en vivo, y en un minuto en que no hay que observar la competencia; hay que competir. Tenemos todas las herramientas para ser primera sintonía, absolutamente. En los ensayos la estoy pasando muy bien, y el mayor desafío es que si un invitado se enoja, y se quiere ir, la puerta está ahí.

Lo que más me llamó la atención, y por lo que nunca dudé en decir que sí al Purgatorio, es que no es un programa de conversación. Acá son dos famosos que se enfrentan, la gente evalúa la honestidad y cercanía que tienen, y uno se va al “paraíso” y el otro al “infierno”. No venimos a conversar por una hora y media. Todo puede pasar, hay mucha atención, emoción y miedo. Es lícito conversar, pero ya hay hartos programas.

Nacho Gutiérrez
El animador posa en el estudio el nuevo estelar, El Purgatorio. FOTO: Cedida por Canal 13.

Veo mucha tele y no me gusta la gente que dice: “Oye, yo no veo tele”. Quiero que la gente vea la tele porque nuestra pega, es TV abierta y es gratis. También, hoy estamos expuestos a mucha noticia oscura, problemas, conflictos, política, dimes, diretes y descalificación. Necesitamos algo como cuando yo medito, porque necesito distraerme. Y con este programa, desde que parte hasta que termina, la gente no se desconectará en ningún minuto. Entretener hoy día es un tremendo valor.

No puedo contar qué famosos están confirmados, pero hay muchos confirmados, decenas. El tema está en el “match”: quiénes se enfrentan cada noche. Sería muy injusto hacer competir a una persona que lleva años de cercanía con la audiencia con alguien que está partiendo. La gente evalúa cercanía, honestidad y sinceridad, entonces hay famosos que parten con mucho más ganado. Pero adelanto que no hay ningún invitado al que el público no le sepa toda su vida.

La semana pasada me despedí de Tu día, pero voy a seguir yendo dos o tres veces a la semana, dependiendo de mis horarios. José Luis Repenning y Priscilla Vargas son magníficos. No los conocía. Pero empezamos a trabajar y tuvimos química al tiro; es muy fácil trabajar con ellos. Son de verdad cómo se ven en la tele: simpáticos, talleros y buenos para la carcajada. Me los llevo para mi casa y la vida; son encantadores. Desde los primeros diez minutos que tuvimos con la “Pri” en Viña, listo, estábamos conocidos, sabiendo que mi rol era un reemplazo.

Nacho haciendo de reemplazo en Tú día (Canal 13) en ausencia de uno de sus colegas.
Nacho Gutiérrez abandonó el set de “Tu Día"

Estoy con el matinal, el estelar y la agencia. Y la fundación Soymás no la considero trabajo; lo hago con tanta pasión que no me cansa ni un segundo, nada. Soy profesor en La Pintana, me encanta ir, no tengo ningún problema en dedicarle tiempo a los demás. Pero en lo laboral no soy tan trabajólico como antes. El Purgatorio es a las 22:30 horas, pero el viernes estaré en mi oficina de la agencia, con menos intensidad que antes. Ahora, a las 4 de la tarde salgo de trabajar, pero antes salía a las 10 de la noche, y encontraba que era normal. Y no.

Tuve una época súper complicada: hacía matinal, después tenía que ir a la Radio Pudahuel, de ahí a la oficina de mi agencia, después hacía Primer Plano, y tenía una productora por la que iba a supervisar los programas que hacíamos en otros canales. Llegaba a mi casa a las 11:30 de la noche, y al otro día de vuelta. Y como estás rodeado de gente que está en la misma, lo normalizaba. Hoy no. Aparte, tengo un compromiso con Rodrigo: a las 20:30 estamos en la casa; a esa hora comemos y hacemos vida familiar. Y me irá a ver al Purgatorio, así que igual estaremos juntos.

Ignacio Gutierrez
El periodista enfrentó un periodo muy estresante, trabajando sin respiro. Foto: Andres Perez

He vuelto a mi esencia, lo logré, con afecto, terapia y distanciarme un tiempo de la tele. ¿Sabes con qué lo logré? Sabiendo que en lugar fuera la tele me podía ir bien. Pensaba que afuera la tele sería súper infeliz, después de estar 25 años al aire. Cuando me di cuenta que podía ser infinitamente feliz fuera, me dieron ganas de volver, de confiar y pasarlo bien. Por eso soy muy distinto y eso se nota cuando estoy en el matinal. Me encanta la imperfección, la gente imperfecta. El otro día me quedé dormido y llegué atrasado al matinal. Esas cosas hace diez años eran impensadas. Ese soy yo, es lo que hay, que no es poco.

Estoy en clases de alemán y me genera una frustración tremenda, pero creo que es la gracia: es un ejercicio para el alma. Es lo mismo que estar en un proyecto y empezar a desarrollarlo, porque tiene mucha ansiedad, y uno va aprendiendo, y hay que disfrutar el camino. Antes no lo disfrutaba, solamente la meta; era mucho más exitista. Hoy me interesa pasarlo bien. El alemán es un desafío para trabajar la frustración, porque más allá de hablar cuatro idiomas y todo el mundo me dice que (no saber) alemán es un pelo la cola. No. Estoy hace muchos meses en clase y siento que no avanzo absolutamente nada. Ahí está la ansiedad, hay que ir avanzando paso a paso.

Sé cuatro idiomas, inglés, francés, italiano y castellano. Más allá de que me tocó vivir en esos países, es una tremenda herramienta para nosotros los comunicadores, para comunicarse de verdad, porque si tengo una barrera idiomática con gente que, además quiero mucho, amigos míos del alma que no hablan castellano, necesito saberlo de buena forma para saber sus sentimientos. Me ha tocado ser testigo de matrimonio y de divorcio de amigos, momentos super íntimos; necesito manejar otro idioma. Lo único que ha hecho que hable cuatro idiomas es la gente que forma parte de mi vida.

Ignacio Gutierrez
El animador habla cuatro idiomas, y quiere agregar un quinto: alemán. Foto: Andres Perez

Me interesa la gente, todos los días uno puede conocer al menos una persona que en algo te puede generar un cambio. Por eso también me interesa el tema que desarrollo con la fundación (Soymás), porque he visto cambiar vidas; una alumna mía acaba de llegar la semana pasada de Alaska, y ella nunca había salido de La Pintana ni viajado en avión. Ahora volvió de Estados Unidos y habla un segundo idioma.

El 18 de junio fue nuestro matrimonio civil con Rodrigo. Pensé que nuestra relación no cambiaría en nada, que firmaríamos un papel, haríamos una ceremonia y una fiesta extraordinaria, pero los dos pensábamos que no cambiaría mucho, porque llevamos diez años de relación, y viviendo juntos. Y cambia ene. Hoy me siento mucho más unido a Rodrigo. Todas las decisiones, ¡todas!, las tomamos en conjunto; sentimos que nuestra casa tiene otro sentido. Y tenemos muchos planes con el desarrollo de la familia. Mi relación con la familia de Rodrigo también cambió para bien, aunque siempre ha sido muy buena, pero ahora estamos mucho más compenetrados. Si antes era feliz, ahora lo tengo más arraigado en mi corazón... En lo práctico, ¡no! Sigo siendo desordenado y Rodrigo me reta por algunas cosas. Pero es impresionante: lo amo mucho más que hace algún tiempo. Nunca pensé que se podía amar tanto, jaja.

La paternidad no es un tema pendiente. Tengo 47 años y ojalá todo el mundo llegara a mi edad sabiendo cuáles son sus temas pendientes. Tengo muchos pendientes: desafíos, cosas familiares, alegrías y otras cosas. Pero la paternidad no, quizá porque he tenido ese rol hace muchos años con Tomás (hijo de Rodrigo), a quien hoy veo como un joven desenvuelto, un tremendo ser humano y con una inteligencia emocional extraordinaria. He tenido un rol súper importante en su día a día. Tengo una tremenda responsabilidad con él, y le agradezco a su padre y a su madre que me hayan dejado entrar en ese lugar.

Nacho Gutiérrez
Nacho Gutiérrez en su fiesta de matrimonio con Rodrigo Macaya durante noviembre del 2022.

No fantaseo con animar el Festival de Viña, jaja, aunque alguna vez lo dije. Todos los que trabajamos en la tele y animamos programas hemos tenido ese sueño, es un gran premio a tu trayectoria, cercanía y otras cosas... ¿Es un tema pendiente para mí? No. Y si lo fuera, tampoco sería el minuto para hablarlo, porque todos los animadores de la tele tenemos un deber de desearles lo mejor a los animadores del Festival, más allá de que María Luisa Godoy sea de TVN o Pancho Saavedra de Canal 13. También en CHV y Mega hay que apañar a nuestros compañeros en un escenario tan heavy. No debe ser fácil.

El 29 de junio murió mi perro Diego. Los que somos animalistas tenemos una relación distinta con las mascotas. Fue muy difícil, está siendo muy difícil. Porque lo busco. Lo echo de menos. Porque a “Lara”, que es mi otra perrita, le estamos entregando el infinito amor, porque se quedó sin su “Gordo”.

A los que no entienden el duelo de una mascota, lo respeto, pero siempre les digo que se resten. Mi llamado a la gente que tiene compañeros de trabajo que pierden una mascota es que estén muy cerca, porque es una pena que no se va altiro con el crematorio o con poner una foto en el velador. Las mascotas traen una energía especial a las casas, y esa energía de “Diego” hoy me falta. Es muy reciente, todavía estoy de duelo, porque cuando abría la puerta de la casa venía con una energía que te cambia un poco el día. Pero estamos trabajando en eso y siendo muy responsables, para acordarnos de “Diego” sin pena... El “Gordo” era demasiado mágico para recordarlo con pena, como me pasa ahora —se emociona, sus ojos se humedecen—. Sin duda que cuando parta El Purgatorio él va a estar ahí —su voz se quiebra.

Si tuviera que elegir entre la tele, la fundación y la agencia, me es súper difícil, porque son amores; la tele es un amor, mi agencia es como un hijo y la fundación es otro amor, porque lo que hay detrás para levantar una fundación son sólo dificultades. Es como preguntarme si quiero más a mi papá o a mi mamá. Es difícil ponerme en ese lugar. Si todas las personas tenemos la oportunidad de cambiar una vida, no solamente con recursos, si hay alguien que necesita un abrazo o ser escuchado, eso es pura generosidad. Mi llamado es que no solamente a través de una fundación puedes cambiar una vida, sino con que te importe el que está al frente tuyo.

Mi felicidad la describiría como dormir en paz. Ojalá todos tuvieran esa posibilidad. Sentir que cada día amo más, porque nunca pensé que pudiera amar así; eso es maravilloso. Sentir que camino a paso firme en la vida; es algo que también me da una tranquilidad muy grande. Tener la oportunidad de decirle todos los días a mis papás que los amo y que los necesito; a mis hermanos tenerlos cerca y decirles eso mismo; también a la gente que trabaja con nosotros, que son parte de mi familia. Y disfrutar cada logro de mi sobrina. Y sentir la adrenalina de estar en un estelar en la tele, y lo haré increíble. Nunca me había sentido como hoy, y se nota. Tengo veinte ataques de risa al día; antes tenía menos. Ese soy yo. Uno cuando es más chico está buscando aprobación; hoy no busco eso ni el cariño de nadie. Uno es cómo es y las cosas llegan por lo que uno está haciendo. Y se siente bien vivir así. Hago lo que me gusta, ya no por obligación ni necesidad, gracias a Dios.

Ignacio Gutierrez
Nacho hoy piensa que su felicidad se basa en poner su cabeza en la almohada y dormir en paz. Foto: Andres Perez

Si no hubiese sido periodista habría sido abogado, porque mi papá y todos mi abuelos eran abogados; tenían toda la esperanza de que yo también lo fuera. Me encanta el derecho; quizá hoy día, con la reforma de los tribunales orales, lo hubiese pensado. Nunca evalué algo distinto al periodismo.

En la universidad era un híbrido entre mateo y carretero, porque me iba bien, tenía unos grupos de estudio increíbles. Pero salíamos mucho. Me tocó estudiar en la Andrés Bello, en el barrio República, entonces salíamos mucho; ir de la universidad al metro era una tentación, porque estaba lleno de bares. Lo pasé increíble en mi época universitaria y nos vemos mucho con mis compañeros.

Me dicen “Nacho”, pero la gente que conozco y no conozco me dice “Nachito”, y mi mamá también. Mi papá me dice “Ignacio”.

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Si Nacho no hubiese sido periodista, habría estudiado derecho como sus antepasados. Foto: Andres Perez

La gente sabe quiénes son mis amigos de la tele, pero alguien que en el último tiempo le he tomado un cariño muy especial, y sé que es recíproco, es Nicolás Quesille, con quien precisamente me tocará competir, porque está en Gran Hermano (como panelista). Le he tomado un cariño muy grande desde que nos juntamos por otros motivos en el canal; es gente a la que uno quiere insospechadamente. No nos habíamos conocido. Me alegro mucho de que esté siendo más feliz.

Tengo muchos sueños con mi ciudad natal Constitución. Estamos trabajando en construir distintos colegios, uno en La Pintana que estará listo en diciembre; y se empieza a construir un jardín infantil en Bajos de Mena, en Puente Alto, que estará listo el próximo año. Si tenemos más acceso a la educación, podemos ir cambiando vidas. Tengo un tema pendiente con construir algo en “Conti”.

Tengo varias cábalas, pero mis estacionamientos en los distintos canales siempre deben ser un número impar. No sé si será cábala o TOC, quizá un poco de ambos. En Canal 13 también lo tengo... lo pedí, jaja.

Ignacio Gutierrez
Nacho tiene hartas amistades televisivas, y una poco conocida es con Nicolás Quesille, hoy panelista de Gran Hermano. Foto: Andres Perez

Mi frase favorita es: “¿Cómo te puedo ayudar?”, a gente que conozco y no.

Me vuelvo loco con las empanadas de horno, con ají, las encuentro extraordinarias. Puede ser que tengo muy buenos recuerdos de los domingos en “Conti”, de las reuniones familiares. Me acuerdo de los aromas y comidas del momento. Esas cosas las repito en mi casa.

Fui recepcionista en una galería de arte en Estados Unidos; entraban dos personas diarias... un fracaso total, jajaja. Lo pasé pésimo. Aparte me da miedo el tema de los fantasmas. Estaba solo en un lugar donde sonaban las calefacciones y la grifería. ¡Y entraban dos personas al día! Pero me pagaban buena plata y yo estaba en el colegio, así que trabajaba sábado y domingo. Rarísimo. No lo volvería a hacer, porque estaba solo y no sirvo para hacer la vida así. Para mí la vida es con gente.

El primer sueldo que tuve fue un comercial de televisión que grabé para un helado, como a los 19 años, vestido de verano en pleno invierno. Me acuerdo que me pagaron muy bien, no sé si la publicidad seguirá pagando así. Me lo gasté en un viaje a Europa.

Ignacio Gutierrez
El yoga es una disciplina que ha acompañado al periodista durante ya largos años. Foto: Andres Perez

Una pasión que tengo es que hago yoga, aunque es más una disciplina. Medito todos los santos días. Soy fanático de los puzles y, si alguien quiere algo de las series, yo veo las series buenas y malas. Tengo todas las plataformas de streaming existentes. Tengo un día para ver series y que nadie me moleste: los jueves... Con El Purgatorio lo tendré que cambiar.

Soy de música antigua. El bossa nova me encanta. Frank Sinatra no puede faltar y cuando me subo al auto escucho a Elton John, todas sus épocas. Me encanta George Michael. Hay un grupo español, con el que me acuerdo mucho de buenos momentos de mi vida, Mecano. Y las canciones en castellano me las sé todas, porque trabajé quince años en la Pudahuel; todo lo que tenga que ver con Raphael, Ana Gabriel y Juan Gabriel. Es el soundtrack de mi vida.

Una alegría que te levanta cada día es poder amar cómo amo hoy día, me siento muy orgulloso de haber logrado eso.

Una pena que que cargo es no haberme despedido de mi tío Pato, que era muy cercano. Yo vivía en Europa en esa época y no alcancé a llegar a su funeral. Ahí entendí por qué los funerales son importantes como ritos; siento como si él no hubiera partido, y lo echo de menos.

Mi trago favorito es el vino, sin duda. Si no engordara tomaría más. Lo que se genera al lado de una copa de vino es distinto a, por ejemplo, una piscola, que es más fiestera. Una copa de vino es más reposada, es una conversa; uno cuando tiene un rollo conversa con los amigos o amigas, y descorcha una botella.

Soy súper llorón. La última película con que lloré fue El gruñón, impensado. Era una comedia y terminé llorando a mares. Por supuesto las películas de perros, como Hachiko, con la que lloré un mes y medio. Y de los primeros recuerdos de haber llorado es África mía, que es muy antigua, de Robert Redford y Meryl Street; lloré mucho porque el amor perfecto estaba y después murió. Y recuerdo haberme quedado en mi silla llorando, cuando me acordé mucho de lo que habría hecho mi mamá, porque ella es muy así: con La vida es bella. Pensaba que lo que estaba haciendo el papá con ese niño es lo mismo que hubiese hecho a mi mamá: es capaz de hacer lo que sea para que una persona no sufra... Para mí, tiene el cielo ganado.

Creo en el horóscopo absolutamente, en el Pedro Engel, y en el del Mercurio el domingo lo espero. Y soy Tauro. Aunque me identifica más el horóscopo chino, que ahí soy Dragón. Cuando leo las características de los dragones, siento que soy yo todo el rato. Y cuando tengo alguna duda, llamo por teléfono a Ana María de los Ángeles Lasso, a quien le tengo un cariño enorme, y es seca, y le preguntó. Y ella me da unos consejos extraordinarios.

Siento que tengo un superpoder, que es cambiar vidas. Ese poder lo tiene cada persona, pero ojalá que lo puedan ejercer.

Ignacio Gutierrez
Nacho se considera fanático del vino, ya que llama a la conversación, a veces debe evitarlo. Foto: Andres Perez

Un placer culpable es la comida, porque me tengo que restringir. Tengo temas con el peso y, hoy día que estoy en mi peso, me cuesta ene mantenerlo, porque de repente hay cositas ricas o te invitan a algún lugar. Considero que es una virtud la gente que no engorda, porque es algo que nunca me ha pasado, ni a mí ni nadie en mi familia; es genético. Tendría otra relación con la comida, no ha sido fácil.

Si pudiera invitar a tres famosos de la Historia a alguna comida... ¡qué de la Historia! ¡De ahora!... Juntaría a Pamela (Díaz), a Fran (García-Huidobro) y Ingrid Cruz, y haría un asado. Ojalá que algún día se pueda transmitir por la tele una cosa así, porque la gente lloraría de la risa. La última vez que nos juntamos con Pamela empezamos un almuerzo al mediodía y terminamos a las 3 de la mañana... Sólo te lo dejo así, jajaja. Con la Ingrid y la Fran tenemos un grupo en WhatsApp en el que nos deseamos lo mejor todos los días, y tratamos de ver las teleseries de Ingrid y el reality de Fran; y ahora que competiremos, estamos en una disyuntiva.

Nacho Gutiérrez es un hombre que ha logrado disfrutar la vida y espera, sobre todo, que uno de los dolores debe aprender. Ha vivido grandes dolores en su vida y ha logrado aprender mucho.

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