Auge y caída de Jordhy Thompson, la joya de Colo Colo que se convirtió en un grave problema

Jordhy Thompson en la audiencia de formalización. Foto: Francisco Vicencio / Agencia Uno.
Jordhy Thompson en la audiencia de formalización. Foto: Francisco Vicencio / Agencia Uno.

Desde que pisó por primera vez la Casa Alba, pensión de Colo Colo, fue percibido como una futura estrella. A fin de cuentas, tenía lo que en otros de su edad escaseaba: talento y personalidad. Algo que exhibió siempre dentro de la cancha. Pero que, por desgracia, arruinó fuera de ella. Formalizado primero por violencia intrafamiliar y ahora por femicidio frustrado y desacato, Thompson pasará una temporada en prisión.

1. La joya del norte

Cuentan que Héctor Tapia, a quien entonces encomendaron levantar el proyecto de las divisiones menores de Colo Colo, quedó asombrado con lo que vio. Sucedió en una gira por el norte, en un partido del humilde Club Deportivo Impacto de Antofagasta. El chico tenía apenas siete años, pero Tito percibió de inmediato que disponía del repertorio suficiente para, tal vez en un futuro, vestir la camiseta alba. Sin pensarlo demasiado, el exdelantero y su equipo tomaron contacto con su madre para ofrecerle una prueba en Macul. Justo como sospechaba Tapia, la sorteó con comodidad. Escurridizo, de amague fácil y, acaso lo crucial, con poder de fuego, se instaló en la Casa Alba aunque, por su edad, en principio iba y venía cada dos semanas. Solían citarlo sólo para los partidos importantes. Cuando cumplió once se incorporó formalmente para continuar el proceso formativo. En el Monumental se frotaban las manos cada vez que enseñaba su técnica exquisita o ese arranque en velocidad superior a la de compañeros y rivales. El chico se llamaba Jordhy Thompson.

2. Un estreno traumático

Jordhy Thompson nació el 10 de agosto de 2004 en Antofagasta. Cuando tenía diez años, su padre perdió la vida tras sufrir un accidente laboral. Llegó al hospital con parte de su cuerpo quemado y allí se contagió una bacteria. Su abuelo falleció cuatro años después, cuando él ya había cambiado el norte por la pensión de Colo Colo. Ellos fueron quienes le infundieron el fútbol. De ahí que les hiciera la promesa de llegar a primera y hacerse un nombre. De su estreno, sin embargo, es poco lo bueno que se puede decir. Con dieciséis años y ocho meses, el sábado 1 de mayo de 2021 jugó poco más de veinte minutos con un resultado aparentemente sentenciado. Mientras Ñublense volaba en la cancha, el “Cacique” lamentaba diecisiete bajas por restricciones relacionadas al control de la propagación del Covid-19.

Esa tarde, Colo Colo formó con Julio Fierro; Felipe Campos, Bruno Gutiérrez, Nicolás Garrido, Felipe Fritz; Leonardo Gil, Vicente Pizarro, Carlos Villanueva, Joan Cruz; Juan Carlos Gaete y Luciano Arriagada. Hubo nueve debuts.

Jordhy reemplazó a Cruz a los 68 minutos, cuando el cuadro chillanejo triunfaba ya 3 a 1. A poco de su ingreso, Nicolás Guerra y luego Bernardo Cerezo adornaron el 5 a 1 final e histórico.

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Thompson, en su niñez, con su hasta hace poco compañero, Esteban Pavez.

3. El tapado

Thompson lógicamente desapareció de las nóminas. Después de todo, lo suyo había sido prematuro, una cuestión de emergencia. La siguiente campaña Gustavo Quinteros apenas contó con él para ingresar once minutos repartidos en dos partidos del torneo local, y otros dieciocho en la final de la Supercopa, ante Universidad Católica en Concepción. Pero eso cambió de forma significativa una vez iniciado 2023. En pleno luto por la no menos inesperada que dolorosa partida de Juan Martín Lucero, el entrenador argentino se encontró repentinamente con su equipo desdibujado, sin las dos referencias en ataque que le permitieron levantar la copa un tiempo atrás. Aún en búsqueda de alguien que pudiera suplir la cintura de Pablo Solari, el otro echado en falta, Quinteros miró puertas adentro y resolvió ensayar con Thompson. Con dieciocho años la idea era llevarlo de a poco, pero no había otro con las cualidades que él podía ofrecerle al funcionamiento. Ante Magallanes, en la final de la Supercopa de enero, fue la prueba de fuego: entró los últimos veinte minutos, le cambió la cara a Colo Colo y en la definición a penales se hizo cargo del cuarto lanzamiento, cambiándolo por gol. No bastó para que los albos sumaran otra vuelta olímpica, pero su personalidad le abrió las puertas del primer equipo. Una semana después, en el debut del “Cacique” en el campeonato contra Deportes Copiapó en el norte, marcó el 1 a 0 a los 52 segundos.

4. El iceberg de Jordhy

A medida que Thompson fue agarrando mayor protagonismo en Colo Colo, consecuentemente se develaron detalles de su vida. Claro, era el jugador del momento. En un perfil publicado por La Tercera, por ejemplo, desde La Casa Alba lo definieron como “un niño muy simpático, agradable”. Un “pelusón” al que había que perseguir para que cumpliera en el plano escolar. No muy alejado de cualquier otro futbolista de su edad. Se mencionaba algún problema conductual, aunque nada demasiado grave. Él mismo, en una entrevista a Fútbol joven, reconoció que “cuando chico me portaba súper mal, era muy maldadoso”. “No me quedaba quieto, iba a molestar a mis compañeros. Entonces eso hacía, ahora no, solamente cuando era chico”. “Los profes me retaban todo el rato”. Incluso ese resumen parecía corriente.

El 15 de marzo de 2023 la carrera de Jordhy Thompson dio un vuelco impredecible. Horas antes, unas imágenes se volvieron virus: en alguna parte de una discoteca, un flaco de polera blanca y jeans se detuvo frente a una mujer de vestido negro. La frenó, pareció decirle algo y luego le propinó un golpe de puño contra su mentón. El breve fragmento, que correspondía a la grabación de las cámaras de seguridad del local, se divulgó hasta el hartazgo, y no sólo por la cobardía de la agresión sino porque el cobarde agresor era él. Jordhy Thompson.

Colo Colo se pronunció a la tarde: “El jugador, que actualmente reside en Casa Alba, se encuentra con una asesoría especial y frente a los graves hechos, se ha determinado una intervención de profesionales especializados para que este tipo de situaciones no se repitan”. El club resolvió, además, separarlo del primer equipo “por el tiempo que los especialistas estimen adecuado”.

“Nosotros estamos haciendo todo lo necesario para que el jugador cambie su forma de ser. El pibe tiene que cambiar, cometió un error gravísimo con el que nadie está de acuerdo. Cuando cambie esa actitud que tuvo, será nuevamente tenido en cuenta”, decía en tanto Gustavo Quinteros, su entrenador.

El castigo no llegó ni al mes. Thompson fue reintegrado a la disciplina alba el 8 de abril, con miras al partido contra Santiago City por la Copa Chile.

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El talentoso jugador parece haber hipotecado su carrera.

5. Amenazas y formalización

Probablemente sorprendida por el rápido regreso de Jordhy al plantel de honor, como si hubieran elegido estratégicamente borrar lo ocurrido de un plumazo, Camila Sepúlveda, expareja del jugador y víctima de la agresión, se allanó a entregar más antecedentes. En concreto, el lunes 17 de abril publicó en sus redes sociales un crudo relato acompañado de material audiovisual. “Decía que era mi culpa que le gritaran cosas, que tenía la culpa de todo, y comenzó a volverse todo una discusión en donde me pegó otra vez, con un tenedor, me apretaba los brazos, me empujaba, me pegó un combo en la cabeza y me quitó el celular”, lo acusaba en el texto. Es más, a modo de prueba enseñó parte de una videollamada en la que era insultada y amenazada sin parar: “Ándate pa’ la casa, guacha conchetumadre”, le gritaba el futbolista.

Thompson fue formalizado el martes 9 de mayo por delitos de lesiones menos graves en contexto de violencia intrafamiliar y lesiones leves. En esa misma audiencia, accedió a una salida alternativa que consistía en cuatro condiciones: prohibición absoluta de acercarse a la víctima; someterse a una evaluación por control de impulsos; fijar su domicilio e informarlo, y finalmente, cancelar poco más de dos millones de pesos a su expareja, para reponer un iPad y un iPhone que él le destruyó.

“¡Son nefastos! Qué pena el actuar del Ministerio Público. Después qué ganas dan de denunciar la violencia contra la mujer si los fiscales buscan salidas alternativas para cerrar los casos rápidos, porque así ellos reciben premios”, se quejó Camila Sepúlveda una vez conoció la resolución.

6. El falso despegue

“El chico está en un proceso judicial donde la Justicia avala que el jugador vuelva a trabajar. La Justicia dio el ok para que el chico vuelva a trabajar. En la parte médica todos los informes dicen que el chico debe volver a trabajar y debe volver a hacer su actividad normal para poder recuperar a una persona y que sea un hombre distinto. Yo no le hago caso a las críticas, le hago caso a la Justicia y a los médicos que son los especialistas para la recuperación de una persona”, declaraba un viernes de mayo Gustavo Quinteros, en medio de los cuestionamientos por el temprano retorno de Thompson.

Mientras tanto, el futbolista parecía responder a su confianza. Con la notable excepción de una indisciplina que le costó su puesto a él y Damián Pizarro en el Superclásico de los primeros días de septiembre, Jordhy Thompson había asumido un rol distintivo en el equipo del argentino: si bien intermitente, era considerado diferencial. Capaz de poner nervioso a una defensa entera con sus amagues. Entre todas las competencias, había disputado veintiséis partidos con seis goles y dos asistencias. Nada mal para su primera campaña como titular. A esas alturas, de hecho, habían llegado las primeras ofertas para adquirir su pase y había quienes lo exigían en la selección.

El pretérito imperfecto se explica a continuación.

Jordhy Thompson
Jordhy Thompson estará tras las rejas mientras dure la investigación. Foto: Oscar Guerra/AgenciaUNO

7. La caída

Las alarmas se prendieron a mediados de agosto. Entonces, algunos sitios que cubren farándula compartieron registros de Jordhy Thompson acompañado de Camila Sepúlveda, de buenas a primeras, en la celebración de cumpleaños de la esposa de un compañero. ¿Y la medida cautelar? No les importó. Como tampoco las denuncias, los juicios, la salida de acuerdo reparatorio, el pago de millones para restituir los bienes materiales. En octubre, el lunes 23, hace apenas dos semanas, la propia pareja informaba a sus seguidores la buena nueva: había triunfado el amor. “Todos merecemos segundas oportunidades, te amo”, resumió la estudiante de obstetricia en una historia de Instagram. De fondo, ambos besándose al interior de un ascensor.

El primer lunes de noviembre, Carabineros detuvo a Jordhy Thompson. Otra vez denunciado por violencia intrafamiliar. Otra vez una discusión por celos. Pero ahora las cosas escalaron a otros niveles: “Después que volvimos, siempre hubo golpes. Estoy muy afectada porque ayer ya fue algo muy fuerte, donde casi me mató. Yo ya no podía más y por eso quise llamar a Carabineros”, se sinceró Sepúlveda en diálogo con el matinal Contigo en la mañana. “Le agradezco a Dios de estar viva, porque ayer pensé que me iba a matar. Tuve que esperar a que se quedara dormido para poder salir del departamento. Jamás en mi vida había sentido tanto miedo”.

El relato en la formalización fue incluso más crudo: “El 6 de noviembre a las 00.05 horas, en el interior del domicilio ubicado en Vicuña Mackenna de la comuna de La Florida, el imputado, quien estaba bajo los efectos del alcohol, comienza una discusión con su conviviente por celos”.

“A raíz de lo cual la insulta, para en un momento dado, abalanzarse sobre ella comenzando a tirarle el pelo, gritándole ‘te odio’, tomándole la cara y propinándole golpes de puño en el rostro, mordiéndola en el brazo izquierdo. La víctima con gritos comienza a pedir ayuda, mientras el imputado le grita ‘cállate, gila conch...’, y por el objeto de darle muerte, le tapa la boca y nariz con sus manos, subiéndola a la cama, donde la toma del cuello, comienza a asfixiarla, mientras le grita ‘te odio, te odio maraca conche’...”.

En ese estado de cosas, Patricia Villablanca, jueza de la Fiscalía Metropolitana Oriente, confirmó que a Thompson se le imputaría el delito de femicidio frustrado y, al ser considerado un peligro para la seguridad de la sociedad y de la víctima, el tribunal accedió en principio a que cumpla prisión preventiva por los próximos cuarenta y cinco días, es decir, todo lo que dure la investigación.

Jordhy Thompson
Jordhy Thompson no jugará más esta temporada. Foto: Agencia Uno.

Mientras Jordhy Thompson estaba en boca de todos, exfutbolistas, periodistas, políticos, autoridades, hinchas, el Club Social y Deportivo, después del triunfo sobre Magallanes encaró el tema quien fuera tal vez su gran defensor, Gustavo Quinteros. Visiblemente afectado, dijo:

“Tengo una pena enorme, mucha angustia. Thompson con nosotros siempre se ha portado bien, en los entrenamientos, con el club, en las concentraciones, nunca vimos nada negativo. Tiene un problema grave de formación, de personalidad. Quisimos ayudarlo en todo momento, reinsertarlo en la sociedad, no con esos errores. No estamos arrepentidos de haberlo ayudado en el momento de los problemas”.

“El club rechazó todas las denuncias por los hechos que le imputan. La ley llegará a su veredicto, pero estamos angustiados. Como técnico lo he ayudado, he estado con él en todos los momentos más difíciles de su vida e intenté por todos los medios recuperarlo. Ojalá que se pueda recuperar por el bien del club y también de Chile”.

Finalmente, consultado por la opción de extenderle una nueva oportunidad, el entrenador bajó otro mensaje: “Hoy no te puedo decir si se la daré. Estoy angustiado, espero que todo lo que se dijo no sea verdad, porque si lo es, todo lo que hemos trabajado corregir su personalidad fue en vano”.

8. Lejos de Chile

Jordhy Thompson dejó el reducto penitenciario en silencio, agazapado, con la vista fija al piso, como si no hubiera prensa a su alrededor o un puñado de mujeres gritándole de todo. Era el miércoles 15 de noviembre. La Corte de Apelaciones resolvió esa mañana revocar la medida de prisión preventiva que había decretado el 14º Juzgado de Garantía de Santiago y, en cambio, asignarle arresto domiciliario parcial, lo que en la práctica incluso le permitiría volver a entrenarse en Colo Colo. Pero eso no ha vuelto a ocurrir. Desde que recuperó la libertad, el jugador está con permiso y sin goce de sueldo, a la espera de lo que dictamine sobre su futuro la plana directiva de Blanco y Negro.

A decir verdad, en un inicio los dirigentes se habrían planteado la opción de rescindir su contrato. De acuerdo a La Tercera, optar por esa vía tenía un costo asociado de apenas 17 millones de pesos. Sin embargo, con el paso de las horas la opción de un préstamo —o una venta, en el mejor de los casos— tomó fuerza. Decían los rumores, rápidamente descartados, que había interés de un par de equipos de la Primera B. Pero efectivamente llegaron otras ofertas desde el extranjero. Del desconocido FC Orenburg ruso y de Emelec, un gigante ecuatoriano.

En Guayaquil, de hecho, se sobaban las manos con la chance de que Thompson llegara sin ocupar cupo de extranjero —su madre nació en Ecuador—, pero aparentemente los montos del elenco ruso son inalcanzables: 300 mil dólares por el préstamo y una opción de compra que supera el millón de la divisa estadounidense.

Hemos aceptado una oferta y en la semana se verá cómo se puede materializar, es una buena salida para este momento. Estamos en los temas legales más bien, las decisiones están prácticamente tomadas”, aseguró hace unos días Alfredo Stöhwing, mandamás de la concesionaria.

De todos modos, de momento todo está en standby por las medidas cautelares —arresto domiciliario parcial, firma quincenal, arraigo nacional y prohibición de acercarse a menos de 200 metros de la víctima— que debe cumplir el futbolista. Sobre esto, la ministra de la Mujer y Equidad de Género Antonia Orellana despejó cualquier duda: “Existiendo arraigo nacional, aunque sea el Real Madrid, no se puede salir”.

Camila Sepúlveda, pareja Jordhy Thompson
Camila Sepúlveda, expareja de Jordhy Thompson.

Mientras su futuro sigue en el aire, en cuanto dejó el penal de Santiago 1, Jordhy Thompson tomó su primera medida para dar vuelta la página:

Borró el nombre de Camila, su expareja, que tenía tatuado en su brazo derecho. Pero todo lo otro que pasó no podrá borrarse con un simple láser.

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